martes, 28 de julio de 2009

Dios entre los acordes

Me pasó en la Pascua, y me vuelve a pasar. Fui al Espino con una maleta cargada con todo lo imaginable, un sinfín de cosas pesadas y rutinarias dobladas estratégicamente para que cupiesen en la maleta, y me vengo con algo que no me cabe en la maleta ni en la mochila ni en la funda del saco: la Música.

Pasan los viajes y al regresar lo más grande que tengo es algo que no entra en ningún espacio porque toda ella es espacio, el viento que se cuela entre las grietas de la piedra, el eco que se adentra en los profundos túneles, el crepitar de los troncos al fuego. Puedo trascender los momentos efímeros si es a través de algo no más duradero como lo es la Música.

Siento que demasiado a menudo, en el descuento, cuando ya no puedo más y estoy a punto de tirar la toalla, de dar un portazo y arrojar mis ilusiones por la ventana; es cuando llega Ella, y de una manera discreta, me salva.

Hubo en la Pascua un momento, el momento. Los días pasaban terribles sobre mí en una Pascua a la que me sentía obligado a acudir, y en la que a cada minuto sentía que mi lugar estaba en otro sitio. Y llega una tarde de viernes, previa a la adoración de la cruz, y nos reunimos con Granada para que nos eche una mano con la música. Y tocan las prodigiosas manos de Luis la guitarra, y me veo forzado a levantar la cabeza y observar a aquel muchacho tímido hacerse grande ante las 6 cuerdas. Acordes menores para la canción más bonita que he escuchado nunca, en la voz de Juanito, el típico chaval con el que has compartido 3 espinos pero con el que casi no has cruzado palabra. Y me emociono, y siento que por ese preciso instante yo debía estar en aquella habitación sentado en el suelo y no en una calle bulliciosa de Sevilla viendo el deambular de los nazarenos. Y es su voz sincera, sin ornamento, sin tapujos, lo que me transporta a otro nivel, y me dice que "ahora es el momento" en el que Dios te recuerda que sigue contando contigo.

Algo parecido pasó hace tres días en el Espino. El monasterio de Burgos me tenía completamente agotado. Tras más de una semana durmiendo una media de 4 horas, mi cuerpo no podía más. Las reuniones, el grupo de edad, el grupo de '100 razones' y las sucesivas actividades me hacían estar en un eterno estado de somnolencia. Era viernes de Desierto y ya daba el Espino por perdido para mí. Los demás lo habían ganado, les había ayudado para lograrlo, pero me iba de nuevo de vacío. Mi mala cara no me daba tregua, tengo ganas de llorar, pero me las aguanto y decido ir a ducharme.

Dios siempre llama 2 veces, y sabe cómo llamarme para que acuda. Pone en mi camino el sonido de una guitarra que me resulta familiar. Sé que es Lucho el que toca desde el otro lado del pasillo. Agarro el pomo de mi puerta para entrar, pero me arrepiento, y decido asomarme a la habitación 10, de donde sale la música. Abro la puerta y escucho como anuncian mi llegada, y de repente una frase: "Es Miguelito. Pasa, has llegado en el mejor momento". Me siento en una cama con todo el bajón de sentirme perdido. Nadie lo sabe, pero me quedo. Kiran, Lucho, Juanito y Pulido ensayan una canción. Mi hermano está también, pero se va pronto.

Resulta que están componiendo una melodía en base a cuatro acordes: su primera canción. Me siento y me piden ayuda. No se me ocurre nada y ellos sólo tienen una frase. Durante un rato sigo igual de abatido, pero de repente saco el cuaderno. Lucho bien sabe que cuando abro la libreta es que estoy en marcha, y me pongo a trazar pentagramas. El estribillo sale de golpe en base a una melodía de Juan y llega Osama. Conseguimos cuajar en media hora una canción de tres estrofas con canon en el estribillo y segunda voz, con una introducción de violín. Me siento nuevo. A partir de ese momento vamos contrarreloj para estrenarla en la Adoración de la Cruz. Lo conseguimos. Sobre las 2 de la madrugada Juanito y yo entonamos la trágica melodía del 'Dejo en tu cruz'. La Música me llena los pulmones de aire fresco, de alegría, de plenitud. Supongo que eso también es iluminación profunda, no sabría explicarlo.

Ahora estoy en casa. Escucho la canción y entiendo algunos porqués que no supe responder en el Espino, y entiendo que a veces la respuesta no está sólo en las personas más insospechadas, sino también en las casualidades o en los pequeños gestos, como el dejarte llevar por unos acordes que suenan tras una puerta. Dios entre los acordes. No en vano dicen que quien canta, ora dos veces.


domingo, 12 de julio de 2009

Despedidas sin adioses


Llevaba más de dos meses de despedidas. Despedida de catequesis, despedida de esas tierras tunecinas que tanta paz habían devuelto a su alma, despedida de los que se marchaban una vez concluido el trabajo...

Ya no le quedaba ni un lágrima, ni una sola motivación para dejar escapar otra más. Las despedidas siempre habían sido el momento trágico con el que daba portazo a un etapa para seguir viviendo. Sin quererlo, borraba todo lo anterior, o lo diluía como cuando añadía más agua caliente a un café suave, y comenzaba de cero, sin ataduras y aniquilando también, con ese olvido, todo lo aprendido.

Sin embargo, esta vez era distinto. Era él el que no se había echado atrás y había renunciado al pesaroso trance de decir adiós, mandando un mensaje a última hora en el que pedía excusa y a la vez otorgaba la excusa de, probablemente, un cansancio que no sentía. Sólo era miedo, tremendo pavor a las escenas finales de las películas, esas películas que le habían hecho llorar tantas veces de pequeño cuando en la pantalla partía un tren dejando a alguien que agitaba la mano en el andén, o alguien llegaba corriendo a un aeropuerto para darse cuenta que el avión que pretendía detener ya ha partido. Miedo a la angustia de saber que se cierra otra etapa.

Pero esta vez no. Había decidido ponerse en la calle, con la medianoche cayendo, para dar un último abrazo. No sabía por qué, quizá había sufrido ya lo suficiente vaticinando lo que se avecinaba, y el dolor de la víspera había hecho más liviano el trance. Tan tremendista como siempre, su cabeza seguía dando vueltas al final de etapa, al punto y aparte, hasta esa noche. Se sentó queriendo disfrutar de aquel momento, escuchando como si le fuera la vida en ello, siendo natural, como casi nunca era. Y pasó el tiempo, entre risas, y llegó el momento.

La acera era escenario de un momento temido, pero supieron hacerse los locos y seguir, como últimamente, guardando las lágrimas para la intimidad de un cuarto desmantelado o de una casa silenciosa. Para el público, una escena cotidiana, con espontaneidad y distracciones, sin miradas a los ojos que pudieran desvelar la procesión, que desde hace tiempo, iba por dentro, lentamente y en silencio, esperando el momento de debilidad para salir del templo de su cuerpo. Evitaron las palabras, los apretones más fuertes de la cuenta o las respiraciones temblorosas, y volvieron la espalda. Él giró el cuello una última vez, y de repente le entró una calma que no conocía.

Se alejaban, casi huyendo, buscando nuevos escenarios para nuevas escenas de adioses. Deseando que terminara la obra y cayese el telón. Y entonces él, tan absorto siempre en su mundo que no era capaz de entender cómo funcionan las cosas, comprendió la razón de esa calma. Se había preparado a conciencia para una despedida a la antigua usanza, como hubiese sucedido 5 años atrás, cuando él apenas sabía que autobús coger para llegar a La Cartuja. Pero él ya no era el mismo, y sus patrones, ya arcaicos, se habían desvanecido dando paso a una situación nueva y desconcertante. Sintió mientras el viento de la noche le daba en la cara al cruzar el puente que aquello había sido una despedida sin adiós. Una despedida cuya duración dependía de él exclusivamente, de las ganas con que cogiese el teléfono para llamar. Se sorprendió sin lágrimas, sin sollozos, sin suspiros... y sonrió sabiendo que esta era la primera de una ristra de despedidas sin adioses, porque había dejado de entender el sentido de las despedidas.

Ya no quería deshacerse de nada, desandar lo andado, desprenderse de lo aprendido. Quería guardarlo todo y mostrarlo al mundo, como si acabara de suceder. Y dejar de despedirse para propiciar reencuentros, para extender lazos. Poner el remedio antes que la enfemedad.

Al llegar a su calle, no había apenas coches aparcados. Qué de gente había partido para decir adiós, para dar el portazo que él antes habría dado sin pensar. Ya no se preguntaba "qué iba a ser de él", sino "cómo había podido estar tanto tiempo sin darse cuenta de tantas cosas que se habían ido almacenando en su cabeza para ahora resurgir y hacer de él alguien mejor". Parecía que a esta etapa le quedaba carrete para rato. Si por él fuera...







*Dicho más largo, esto viene a ser la versión extendida del epitafio del cajón de la mesilla de Ana. Sólo nos quitan el lugar. Hallaremos la manera de construir nuevos recuerdos.

miércoles, 1 de julio de 2009

Prefiero ser mar

Buceando por el tuenti, nervioso, esperando una nota que no termina de salir, me topo en el tablón de un amigo que se fue a Milán porque se atrevió a dejarlo todo en España, con una canción de un grupo que solía gustarme pero que hace mucho que no escucho. También hace mucho tiempo que no escuchaba una canción que cuando dice "te echo de menos" no se refiere a aquella chica que vive en mis sueños, y si a aquellos que, sin querer, se han convertido en los imprescindibles que siempre hay que echar en la mochila.

Prefiere el cantante ser el mar y mirar las gaviotas, antes que moverse de una manera estrepitosa. Así estoy yo hoy, mirando el tiempo pasar pero con una extraña tranquilidad que me condena a un futuro solitario, a un futuro de riesgo total. Me encuentro y me temo que me encontraré en el mismo escenario. El decorado se ha envejecido, se ha repintado, se ha ampliado, por un lado hacia la otra ribera del río, por el otro hay trazada una carretera que aún no está delineada. Se sabe que lleva fuera de esta ciudad tan hermosa como egoísta, pero no se sabe hasta dónde, ni en qué lugar están los cambios de sentido, ni si en algún momento no tendrá salida y habrá que volver atrás.

'Inventemos el futuro' decía un anuncio de Repsol que me encanta. Es el momento creo yo. De dejar atrás esta nostalgia que me hace suspirar más de la cuenta (con razón Flora me decía este año que me iba a quedar sin aire), y hacer la maleta. En unos meses, como ya sabéis, me he quedado sin Madrid, sin Pamplona, sin Londres, sin Dublín, sin La Habana, sin Brighton, sin Milán y sin Barcelona. Una a una las he ido eliminando, a unas por lo que simbolizaban para mí, y a otras porque el miedo me ata, de nuevo, a esta ciudad que me retiene. Quizá sea el momento de buscarse la excusa perfecta (o no tan perfecta) para marcharme lejos y labrarme una historia que al fin llene mi vida de cosas emocionantes y que me haga escribir ese libro que siempre dejo a la mitad. Quizá esta vez tenga lo que hay que tener, o se alineen los planetas, quién sabe. Sólo quien se arriesga gana, dicen...

jueves, 11 de junio de 2009

Arrancarme la cruz si me quema en el pecho

22 años. Toda una vida. Ese es el tiempo que llevo siendo creyente. Un creyente que asiente, que dice que sí con la cabeza como a los locos y que se dedica a tejer su día a día con una rutina de ceremoniales y eventos en los que se siente bien colaborando.

Ahora soy "libre". A ver, no me refiero a que haya estado encadenado, prisionero, porque no es verdad. Pero sí es cierto que llevo años intentando enfrentar una parte de lo que soy (el periodismo) con la otra (mi fe), y siempre me han dado largas con las que no he conseguido medirlas. Me han ido surgiendo cosas y he ido encontrando nuevas ocupaciones, la última de unos 3 años de duración y 12 confirmandos de resultado. Y ahora ya no tengo esa coraza que me salvaba siempre (maldita).

Y por ello me he lanzado a la piscina. Para el próximo Espino hemos configurado un grupo de interés (un curso temático de tres días) relacionado con el debate político y la opinión y la argumentación periodística. Para ello hemos creado un taller en el que discutamos sobre las grandes polémicas de la Iglesia: homosexualidad, Iglesia-Estado, aborto, medios de la Iglesia y medios afines, financiación, etc.

Hemos hecho una campaña publicitaria en Tuenti exitosa y hemos creado un blog con las noticias que podrían darse en el futuro si la Iglesia y los Gobiernos no se sientan a hablar para abogar por el progreso ( www.somoselgrupo12.es.gd ). Al mismo tiempo, abriremos un evento por semana en el que daremos el material suficiente para, a través del tablón del propio evento, ir debatiendo 4 grandes temas que no se tratarán en el curso, pero también polémicos, para ir abriendo boca e ir tanteando a la gente.

Buscaremos la Verdad, sin imposiciones de la postura de la Iglesia ni nada. Por eso no hemos querido que nadie nos ayude. Este es el lanzamiento a la piscina absoluto. De aquí puedo salir con tantas dudas que me replantee abandonar mi fe o apartarme de la élite eclesial, o quizá salga reforzado. Mis cimientos ya se están tambaleando durante la fase de promoción... y aún queda lo más duro. Que sea lo que Dios quiera, pero ojalá no tenga que verme a mi mismo arráncandome la cruz porque me quema su injusticia en el pecho.

domingo, 7 de junio de 2009

Recuerdos


Todos los grandes discursos llevan inserta la frase "me gustaría dar las gracias". Yo soy mucho de eso, sobre todo por escrito: llevo en mis genes literarios (por llamarlos algo) esa necesidad de dar las gracias a aquellos que me han ido acompañando en este camino lleno de baches que es mi vida. Y por eso me lanzo inspirado por los personajes que aparecen en esta misma instantánea.


Puedo recordar cuando sólo éramos dos. Aquel primer día de clase, Manu, cuando tú aún tenías el pelo larguito, y eras tímido como el que más. Aquel día te vi perder el autobús al salir de la Fcom, y pensé que serías uno de esos chicos calladitos (como yo), y nada más lejos de la realidad. Pasaron los años, los 5 completos y lo que sé es que después de todo ese tiempo, sigues a mi lado. Se nos fe uniendo gente, nos juntamos a grupos, nos separamos, nos peleamos o, simplemente, dejaron de hablarnos, pero aquí seguimos. Desde el primer día hasta el último, cuando dejé el Conservatorio de la Calle Baños, tú llenaste mi vacío al otro lado de la verja!


Tú fuiste la más dolida cuando te dediqué sólo una línea de esta Mesa del Rincón en el balance ferial de hace dos años, Gloria. Fíjate lo que has ganado: a veces has tenido hasta tu propia entrada, aunque tú a veces no te hayas dado cuenta. Yo que pensaba aquella primera semana de clase que eras una de las pijas de la clase (siempre habla un cojo, como podrás comprobar...), y que haría falta una casualidad muy rara para que llegásemos a hablar, y míranos. En tu casa volví a celebrar los cumpleaños que había dejado de celebrar, y en tu casa descubrí que el alumbrao trianero de la Feria mola mucho más. Has sido la que ha aguantado estoica mientras yo me volvía más y más intenso (no en vano Flora y yo te llamamos mamá), y la que, a base de esfuerzo, consiguió que en quinto encontrara la fecha en mi agenda para irnos a mi playa. Congratulations!


Y por Gloria llegué tiempo más tarde a aquel chavalito que veía salir en primero de la clase de al lado con sus chanclas y su pantalón corto, cuando terminaba sus lecciones con Lina Gavira. Con esa medio cresta que perdió con los años y esa barba de tres días que se convirtió casi en una moda en la Fcom. Emilín, entraste en mi vida como quien no quiere la cosa (mi perspicacia innata no me hizo darme cuenta de que eras el novio de la de Torredonjimeno hasta mediados de tercero...¬¬), con tu don de gentes, tu sonrisa siempre en la boca, tu encanto, tu personalidad arrolladora y tus eternas y benditas ganas de fiesta. Y llegó el Diario, y me ayudaste a llevar mis primeras prácticas en un medio hostil, y llegó Canal Sur, y allí estabas de nuevo. Y siempre con la frase perfecta, la que necesitaba oír. Emilio el de la suerte, el afortunado... yo no creo que tengas suerte, sólo que el karma es justo! (y ya sabemos que yo lo del karma, poquito, que lo mío es la Gracia divina!!).


A Gema cuando la conocí, fue en plan "esta que saluda Ignacio no la vuelvo a ver en la vida". Era un día de primero, Ignacio aún con sus melenas, me presentaba a aquella chiquilla despierta con aquel acento sobrecogedor que me hipnotizaba. Con los años aquella Gema formal y distante se convirtió en mi "cabesaa", y la guardé como un tesorito. Aquella Gema a la que ví ensalzar a la Macarena a altas horas de la madrugada en algún lugar de La Alfalfa de cuyo nombre no quiero acordarme. Cuánto hemos vivido, cuánto mensaje por el tuenti, cuánto recuento de si el uno o el otro no iba a clase... Y luego contigo me acerqué al flequillo más lacio de todo Jaén (al principio pensé que era pijo de locura), a Jose, y puedo decir que lloré de risa ante la espontaneidad en persona!


La primera vez coincidimos en el grupo de Audiovisuales de 3º. Tú quisiste inventarte el nombre de un obrero chungo del carril bici para no tener que preguntárselo, y te salió "le ponemos en el rótulo... yo que sé... ¡Miguel Pérez!". Juanjo, a partir de ese momento descubrí que eres esa persona con la que nadie se puede enfadar, aquel que siempre está de buen humor. Recuerdo que fuíste el que se comió aquel 20 de noviembre la mitad del brownie que hice en el porche de la Facultad, aunque no sería la primera vez que te veía disfrutar con una tarta!. Y, como acompañante genuino, siempre a su lado ese Caballero Oscuro de mirada misteriosa, Lord Copete! Me hice un habitual de las entradas de Punicheando, y comencé a sentir, si no veneración, si un extraño afecto por ese personaje tan emblemático que es Curro el de la Expo. No podía esperar menos de ti que a Chuck Norris en pantalla gigante en plena graduación!!


A ti te conocí hace muuucho tiempo, por vías insospechadas que nos pusieron en contacto. Luego esos lazos que nos unieron se rompieron, y nosotros vagamos un tiempo a la deriva hasta aquel día en el que Emilio me dijo "¿conoces a Pablo?", y ante la afirmativa supe que las cosas volvían de manera casual a su lugar. Con el tiempo, han sido más y más los encuentros, compartir cuarto en esa prodigiosa travesía que ha sido Túnez, una Feria turbulenta y tantos ratos más que me han ratificado lo que ya pensaba: que eras el mismo que se había ido a Alemania, sólo que un poco menos canijo y más fuertote!!


El decano, el más responsable, el que da ejemplo, el que nunca pierde la compostura, porque para eso es el más mayor...JAJAJAJAJAJAJA!!! No te lo crees ni tú, Perilla! Cordobés cordobesista y califal, para mi no hay arroz como el que haces durante 4 horas a fuego lento y luego devoramos a las 7 de la tarde como si no hubiésemos comido en la vida (además, que todos nos estamos quemando la boca, pero nos miramos con cara de circunstancia, porque cualquiera espera a que se enfríe). De tu boca han salido probablemente las barbaridades más graciosas de estos 5 años, y las averiguaciones más enigmáticas para responder una pregunta del Trivial, que, por supuesto, acertabas. Además no olvidemos que has resuelto el enigma para estas tardes de facultad en las que salimos demasiado temprano para la cerveza y demasiado tarde para el café. Solución: adelantar la cerveza a las 6 de la tarde y dejar el café pal invierno, que hace mucha caló!


Pri llegó como un torbellino. Embebida en el sueño de todo soñador, ser cantante de un grupo con personalidad, llegó la pequeña de Naked Nana a mi vida. La que consiguió no sólo que Sem Seber existiese, sino que tuviésemos eventos culturales cada día de la semana (que si concierto por aquí, que si 'Sueños de un seductor' por allá). De Prado del Rey, Pri se acostumbró a lo largo de la carrera a asumir que todo el mundo creía que había nacido en los estudios de Televisión Española. Mi hermanita de compras y de mucho más en la aventura tunecina me ha devuelto la ilusión, que se dice pronto, y me ha lanzado a lo inesperado, a creer en mis proyectos y a disfrutar de cada cosa que hago. Como un torbellino, pero de esos que huelen a tarde de Plaza Nueva al ritmo de Grease.


Y qué decir de Isa. Todo lo que le falta de alta lo tiene de genio, de entusiasmo, de algarabía, de espíritu risueño y de alegría. Todo junto a ella se convierte en una fiesta, en un motivo para celebrar, para reír. Fotógrafa excelente, gracias a ella tenemos en parte las mejores fotos posibles de Túnez, porque a través de esos ojazos, nada que se enfoque puede ser feo! Recuerdo cuando me contabas aquella tarde en el Aula de Cultura cómo eras la matona de colegio más célebre de Hinojos, donde precisamente eras vecina de mi familia. Risas y más risas y momentos de confesiones que me han llevado a querer guardarte para no perderte!



Y en este recuerdo, muchos más, que aunque no salgan en la foto son tan grandes!! Ignacio, el nervense que perdió su melena en segundo y con el que anoche protagonicé la 'Operación Chile'; Flora, mi sister querida, con la que forjé no sólo una amistad sino una hermandad; Laura y David, grandísimos descubrimientos, para mí el ying y el yang cuando están juntos, porque son tan geniales que necesitan equilibrarse; Diego, mi primo perdido de Villamanrique al que hubiera deseado ver más y que disfrutara de su último año antes de dejar la Fcom; Juanjo, onubense de pro del que tantísimo he aprendido y al que debo más de lo que él piensa; Ale, donjuán jerezano, Sherryman, superhéroe de verdad que aguantó leproso perdío y con fiebre la recta final del viaje a Túnez; Tamara, Ana e Inma, complementos maravillosos para este puzzle periodístico que hemos montado, para que no lloren más, que esto en realidad no se acaba.


Recuerdos, recuerdos y más recuerdos, y la foto como colofón de estos 5 años. ¿He dicho ya que "gracias"?

martes, 2 de junio de 2009

La posesión de la verdad

En julio nos vamos al Espino. Es un encuentro nacional de jóvenes, cristianos y tal, una gran convivencia en la que reencontrarse con los viejos amigos y conocer a nuevos personajes que sumar a la agenda. Actividades, oraciones, dinámicas, juegos y mucho más en un monasterio gótico castellano que se alza enmedio de los trigales burgaleses.

5 añitos llevo ya acudiendo a este evento del que ya no me sorprende nada, y al que probablemente dentro de poco tendré que renunciar, porque como alguien sabio me dijo una vez "hay que saber el momento de retirarse en silencio, sin grandes ceremonias, para que los jóvenes tomen las riendas".

El hecho es que en esta edición, David y yo hemos propuesto llevar un grupo de interés. Conociéndonos, tenía que ser un grupo enriquecedor, polémico y lleno de actualidad. Y qué mejor que un grupo de debate sobre los grandes temas que acaparan las portadas de los diarios nacionales, y que abarcan temas relacionados con la Iglesia y el Estado.

A partir de la elección de temas, hemos empezado a leer y a documentarnos, y resulta que es más complicado de lo que parecía. Y nos ha asaltado una gran duda: ¿está la Iglesia católica en posesión de la verdad? ¿el hecho de ser cristianos nos fuerza irremediablemente a acatar las posturas que la jerarquía eclesiástica cree conveniente tomar?

Desde mi pensamiento, creo que el "acatar" ciertas normas o decisiones simplemente porque un órgano superior de algo en lo que creemos nos lo ordena, nos convierte en siervos, mientras que si algo hemos deducido irremediablemente de la Historia de las Religiones es que la libertad de pensamiento y el Concilio y la Asamblea son las mejores herramientas para llegar al progreso. El Concilio Vaticano II supuso una de las más rápidas modernizaciones de la Iglesia sólo por reunirse para hablar durante unos días, y la visita de Juan Pablo II al Muro de las Lamentaciones en Jerusalén o a la Mezquita de la Cúpula de la Roca, supuso en un sólo gesto estrechar los lazos de tres religiones enemigas que entre sí se habían hecho demasiado daño a lo largo de los siglos. Está claro que el limpio debate y el diálogo imparcial es la mejor seña para resolver los conflictos, por lo menos en este campo tan complicado de la fe.


Por ello hemos decidido no tomar cartas en el asunto, intentar mostrar la realidad con textos, declaraciones, vídeos, noticias, artículos de opinión, fragmentos de reportajes, etc. Creo que es la única vía, porque no debemos olvidar que además de cristianos somos ciudadanos, y que ésta sociedad necesita de soluciones reales en el día a día, de posturas concisas extraídas de la reflexión y no del borreguismo. Lo único que esperamos es que aquellos que se apunten al grupo sean capaces de obviar esa creencia absurda de que la Iglesia está en posesión de la verdad, porque no hay nada más humano que la Iglesia (recordemos que es una institución humana de inspiración divina). Serán tres días para llegar a un consenso o resquebrajar los cimientos de nuestro catecismo en temas tan dispares como la homosexualidad, el matrimonio, el aborto, la financiación eclesiástica, los intereses de la Iglesia en la política o los anticonceptivos. Con esto podemos cubrirnos de gloria o sembrar tantas dudas que nos engullan y aniquilemos una veintena de creencias. Pero así es como se hace Iglesia, debatiendo para crecer, o al menos este es mi parecer...

martes, 19 de mayo de 2009

Adiós, amigo Mario


Pocas veces me sucede, pero cuando pasa es como una espinita que se clava en el corazón. Ayer me enteraba de la noticia, el padre del optimismo sencillo, el poeta sudamericano Mario Benedetti, nos dejaba para subir al Parnaso.

Gracias a mi profesor de literatura, Miguel Guerrero (un amante de los versos al que le cortaron las alas, desencantado con el mundo desagradecido y banal que había relegado la literatura a un rincón del plan de estudios), lo descubrí. Mi profesor solía colgar cada semana en el corcho de la clase un poema de un escritor (le encantaba la poesía del siglo XX), y allí lo dejaba para que fuésemos nosotros los que lo leyéramos en el momento que quisiéramos. Y un día fue un poema del gran Mario. Recuerdo que era No te salves, una prodigiosa retahíla de versos que llamaban a no quedarse inmóviles ante este mundo que puede tragarnos en cualquier momento. Aquel poema se convirtió desde entonces en mi favorito, y suelo releerlo muy a menudo para recordarme que no puedo pararme y adormecerme al borde del camino.

Ayer se fue aquel que me ascendió un estadio en mi concepción de la literatura, aquel que me abrió las puertas de la poesía (grande) sudamericana. Es del único que poseo varios libros, y al único que regreso cuando el día me puede y, antes de dormir, necesito la palmadita en el hombro.

Quién hubiese pasado cinco horas con Mario... ahora sólo nos queda su obra, tremenda, grandiosa, sencilla como una hoja de papel en blanco pero poderosa, clamorosa, un enorme canto a la vida, una epopeya al optimismo más inocente. Aquí os dejo el No te salves, aquel poema que me cambió. Buenas noches, Don Mario.


No te quedes inmóvil

al borde del camino

no congeles el júbilo

no quieras con desgana

no te salves ahora

ni nunca

no te salves

no te llenes de calma

no reserves del mundo

sólo un rincón tranquilo

no dejes caer los párpados

pesados como juicios

no te quedes sin labios

no te duermas sin sueño

no te pienses sin sangre

no te juzgues sin tiempo


pero si

pese a todo

no puedes evitarlo

y congelas el júbilo

y quieres con desgana

y te salvas ahora

y te llenas de calma

y reservas del mundo

sólo un rincón tranquilo

y dejas caer los párpados

pesados como juicios

y te secas sin labios

y te duermes sin sueño

y te piensas sin sangre

y te juzgas sin tiempo

y te quedas inmóvil

al borde del camino

y te salvas


entonces

no te quedes conmigo.