
5 añitos llevo ya acudiendo a este evento del que ya no me sorprende nada, y al que probablemente dentro de poco tendré que renunciar, porque como alguien sabio me dijo una vez "hay que saber el momento de retirarse en silencio, sin grandes ceremonias, para que los jóvenes tomen las riendas".
El hecho es que en esta edición, David y yo hemos propuesto llevar un grupo de interés. Conociéndonos, tenía que ser un grupo enriquecedor, polémico y lleno de actualidad. Y qué mejor que un grupo de debate sobre los grandes temas que acaparan las portadas de los diarios nacionales, y que abarcan temas relacionados con la Iglesia y el Estado.
A partir de la elección de temas, hemos empezado a leer y a documentarnos, y resulta que es más complicado de lo que parecía. Y nos ha asaltado una gran duda: ¿está la Iglesia católica en posesión de la verdad? ¿el hecho de ser cristianos nos fuerza irremediablemente a acatar las posturas que la jerarquía eclesiástica cree conveniente tomar?

Por ello hemos decidido no tomar cartas en el asunto, intentar mostrar la realidad con textos, declaraciones, vídeos, noticias, artículos de opinión, fragmentos de reportajes, etc. Creo que es la única vía, porque no debemos olvidar que además de cristianos somos ciudadanos, y que ésta sociedad necesita de soluciones reales en el día a día, de posturas concisas extraídas de la reflexión y no del borreguismo. Lo único que esperamos es que aquellos que se apunten al grupo sean capaces de obviar esa creencia absurda de que la Iglesia está en posesión de la verdad, porque no hay nada más humano que la Iglesia (recordemos que es una institución humana de inspiración divina). Serán tres días para llegar a un consenso o resquebrajar los cimientos de nuestro catecismo en temas tan dispares como la homosexualidad, el matrimonio, el aborto, la financiación eclesiástica, los intereses de la Iglesia en la política o los anticonceptivos. Con esto podemos cubrirnos de gloria o sembrar tantas dudas que nos engullan y aniquilemos una veintena de creencias. Pero así es como se hace Iglesia, debatiendo para crecer, o al menos este es mi parecer...
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