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sábado, 13 de diciembre de 2008

Historias de la Fcom: Encierro a la boloñesa

Los Bolonios han tomado mi facultad. Pasando la copistería puede leerse: "sala de dormir", "sala de estudiar"... en las puertas de los seminarios de la planta baja. Llevan desde mediados de semana encerradicos en la FCOM.

Las pintas de los personajes son para verlas. Hacinados (cuatro gatos, no os vayáis a creer que más), los Bolonios observan desde el otro lado de la puerta, desde ese ojo de buey tras el que se esconden estos cansinos sujetos.

Aún recuerdo los principios, cuando las asambleas estaban llenas de gente interesada. Ahora ya no queda nada: los Bolonios luchan como inútiles contra algo imparable. Encima se hartan de colgar fotocopias demostrando el bien que le hacen a la Humanidad (ay si no hubiesen existido los Bolonios!), fotocopias que por otro lado no te provocan otra cosa que el pensar "qué flipaos están...".

A la luz del trabajo de investigación de los compañeros de Punisheando, la única cosa que me queda por decir es: enhorabuena, queridos alumnos de la Facultad de Comunicación. El Aula de Cultura tiene que recortar el presupuesto para pagar las pancartitas hechas con papel de envolver que los Bolonios han distribuido a modo de murales por tooooda la Facultad. A cual más tonta, surrealista y confusa. Se han hecho con el puesto de Delegación de Alumnos y nos hemos quedado tan panchos. A partir de ahora pagaremos los bocadillos de jamón de los Bolonios en las laaaaargas noches de los encierros. Pobrecitos lo que sufren.

Lo peor es que me parece un insulto que intenten compararse a los que protestan por la desaparición de sus carreras, precisamente cuando Bolonia va a traerles (a ellos que lo disfrutarán) un modelo de enseñanza con alta valoración de las prácticas, algo que ya hacía falta en una carrera como Periodismo.

En fin, que si queréis seguir viviendo del cuento (una de las razones contra Bolonia es la oposición al control de la asistencia a clase), me parece muy bien, pero no a costa de becas de gente que realmente lo necesita cuando tú estás rascándote en el parquecito de detrás, o a costa de paralizar las clases cada vez que os venga en gana para hacer asambleas que lo único que nos hacen es perder el tiempo.

Retiraos con dignidad, Bolonios de la FCOM, antes de que os arrolle vuestra causa, convertida por vosotros mismos en una vulgar pantomima sin norte.

miércoles, 12 de noviembre de 2008

Huelga a la boloñesa


Cuando veo los carteles de papel marrón (de esos rollos grandes con los que se envuelven las cosas que se rompen), me echo a temblar. Cuando hay un cartel de esos en mi facultad significa que los de Bolonia vuelven al ataque. Parece que cierto sector de la Universidad de Sevilla (la UPO está más que rendida) no se rinde ante la adaptación de la Hispalense al modelo europeo de educación superior. Reducción de becas, privatización de las carreras a través del patrocinio de empresas, fin del espíritu crítico...estos son algunos de los motivos que esgrimen los contrarios al Pacto de Bolonia para echar abajo la europeización de la enseñanza universitaria.

Lo cierto es que últimamente la Universidad está a la que salta (¿recuerdan las manifestaciones contra la LOU, la puerta del siglo XVIII destrozada en el Rectorado por el atropello de los manifestantes?). Cualquier momento es bueno para montar una plataforma en favor o en contra de algo. Y los "boloñeses", como yo los llamo (conocidos por su afición a la "asamblea sorpresa"), no se han quedado atrás, y lo que empezó como un movimiento que atodos nos ilusionó en la Facultad de Comunicación, ahora no es más que una pantomima que nos libra de ir a clase de vez en cuando.

Y mañana hay organizada una huelga de estudiantes (que en el resto de facultades casi desconocen) para ir todos de la manita hasta la Calle San Fernando (ahora que es peatonal, es que parece que incita a la manifestación) a "luchar" contra Bolonia (pobre Bolonia, que culpa tendrá ella de toda esta movida...). Así que los boloñeses, que no se conforman con haber perdido con su mal planteamiento el apoyo de los profesores y el Decanato para la causa, y haberse ganado el espaldarazo de buena parte del alumnado (recuerdo la manifestación/cacerolada justo debajo de las ventanas de la Biblioteca en plena época de exámenes y con la sala a rebosar de gente agobiada), siguen con su "No a Bolonia", cuando la mayoría hemos asumido rendirnos a la evidencia de que es algo inevitable, y empezar a ver el lado bueno de lo que el Espacio Europeo de Educación Superior pueda ofrecernos.

Al principio hasta creía en aquello del "No a Bolonia", pero se me han quitado las ganas después de tanto despropósito. No sé si será que a fin me está llegado la madurez. O que se me ha indigestado la boloñesa...