Este año en Madrid, por mucho que digan algunos, estoy recopilando miles de experiencias. Ahora que ha pasado mucho tiempo desde que nos conocimos y que las rencillas están más tensas que nunca, se me vienen a la cabeza todos los momentos bonitos de cuando empezamos a conocernos.
- Contigo volvía en coche, me dejabas en la puerta de mi casa, aunque tuvieras que darle toda la vuelta a la glorieta para dejarme justo en la puerta.
- Contigo que solo hacen falta un par de latas de cerveza en una plaza abandonada de la mano de Dios para pasar las horas riendo sin parar.
- Contigo que un cigarro y una cerveza a medias saben mucho mejor.

- Contigo volví a montar en moto después de tantos años, y sentí el fresco del otoño de Madrid en la cara. Aunque al día siguiente tuviera agujetas en los brazos de agarrarme tan fuerte a las barras para no caerme en medio de Velázquez.
- Contigo aprendí que esperar a que abra el metro no es un suplicio, si mientras ves el sol aparecer por encima del Parque del Oeste con un paquete de palomitas y una buena conversación.
- Contigo fui a tomar café a una cafetería antigua, de esas de zócalos de madera, y probé el mejor chocolate con naranja de Madrid.
- Contigo me escondí de la policía mientras revisaban a los demás en la plaza y los multaban por hacer botellón.

- Contigo hice guardia ante la casa de un estafador desparecido esperando a que saliese, y aprendí que una colilla sobre un charco de aceite ante la casa puede significar que hay alguien dentro y que no quiere abrirnos.
- Contigo me peleé con conserjes de casas de lujo, guardias de seguridad y secretarias de abogados que nunca pueden hablar porque están "en una reunión muy importante".
- Contigo aprendí que las cosas no son importantes si no se viven en grupo, si no hay nadie a quién contárselas.
- Contigo pasé las noches en bares oscuros hasta que nos echaron.
- Contigo peregriné hasta la máquina de café una y otra vez para compartir nuestro sufrimiento y no perder la cordura.
- Contigo aprendí que hay llamadas de teléfono que solo sirven para convertir la tragedia en un consuelo mutuo.
- Contigo supe que nada es blanco ni negro, y que hay vida más allá de El País.

- Contigo aprendí que los toros pueden ser fotografiados, que el albero, los caballos, el asta del toro y el rojo del burladero son una obra de arte a través del objetivo.
- Contigo me sinceré, y por eso te advertí que, aunque al principio me costase arrancar, ya me irías conociendo.
- Contigo escuché ópera, contigo flamenco y contigo heavy metal.
- Contigo hablé de libros, y por eso tengo la estantería cada

- Contigo me abracé cuando todo salía mal y cuando la lagrimilla asomaba por el lado del ojo, fuera el tuyo o el mío.
- Contigo soy mejor, más seguro, mejor periodista, un hombre más cultivado y mejor persona.
Y lo que nos queda...
1 comentario:
estás con alguna y no me lo has dicho? anda, mándame un privado para hacerme a la idea de quién es la afortunada de tanta vida compartida :)
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