lunes, 26 de enero de 2009

El Nuevo

Ya hace casi tres semanitas que estoy entre micrófonos. Poco a poco me voy haciendo con todo, a pesar del pánico del principio.

El medio de la voz, de la palabra, del mensaje suspendido en un elemento que no podemos tocar. Y yo detrás del micro, vulnerable (porque me da vergüenza hasta que se me oiga respirar), y nada más y nada menos que 2 horas al día en el estudio.

Mis compañeros me están despegando poco a poco de la silla, de ese terror que tengo a oirme a mí mismo. El programa es una continua fiesta y no dejan de alucinarme cada día, con cosas nuevas y frescas y siempre divertidas. Dicen que no voy a aprender mucho: yo lo dudo. Si algo me hace falta es espabilar, y esto es una terapia de choque periodística que no tiene precio.

No sé si lo haré bien o lo haré mal, pero noto que cuando me llaman El Nuevo (mi sutil novatada durante el primer mes), no lo dicen de manera despectiva ni con aires de superioridad.

Ya me quedan pocos días de ser El Nuevo. Y en el fondo me da un nosequé. A lo mejor es que estoy empezando, pero me encuentro tan bien... ¡Quién me lo iba a decir!

Y eso que me mandan mensajes de texto al programa de algunos oyentes que me dicen que soy un soso, que si me viene grande el programa, que lo deje...pero también recibo otros que me animan, que dicen que tienen envidia por el puesto que ocupo, que me apoyan... Una de cal y una de arena.

Ya os iré informando de cómo va la cosa. Si os entra curiosidad en Radio Andalucía Deportiva a las 12:00, y de vez en cuando a las 15:15 en La Jugada. A ver qué os parece (¡sed benévolos!).

sábado, 24 de enero de 2009

Suele pasar que...

Suele pasar en las grandes fiestas que cuando uno bosteza, todo le siguen. Suele pasar que cuando uno se va, todos huyen despavoridos. Suele pasar que nadie se atreve a partir la tarta aunque esté deseando. Suele pasar que cuando hay tanta gente, la cosa no termina de funcionar, sobre todo si las partes no quieren.
A veces me cuestiono seriamente a qué jugamos. Si las cosas de las que hacemos un mundo realmente importan, o es otra chorrada que me invento como excusa para no arriesgarme más. Si nos da miedo implicarnos tanto que el que está enfrente llegue a encontrar aquello que escondemos como una maldición.
Por mucho que nos conozcamos, por muchas horas que se pasen con una persona, siempre queda ese punto ciego que intuímos que existe, pero del que nada sabemos. Las personas que tienen ese punto ciego y te miran a los ojos con la inocencia del que se cree que nadie lo descubrirá nunca, son las personas que me interesan. Porque en el fondo saben que hay cosas que no se desvelan así como así, y que hay que ganárselas.
Y suele pasar que esos momentos de revelación se dan en los lugares más insospechados, de manera espontánea. La silla de un teatro, el camino a casa de la facultad, la máquina de café del trabajo, la puerta de la Iglesia, la sala de ordenadores o un coche en la oscuridad de una noche de domingo. Son momentos de descuido, momentos en los que bajamos la guardia y nos ganan la batalla.
Esos son los momentos que atesoro. Porque normalmente no se dan en las grandes fiestas, sino en los segundos efímeros que preceden a una conversación interesante. Y no digo que no me gusten las fiestas. Sólo que en las fiestas somos menos nosotros para ser un poco más cualquiera, y al final nos convertimos en alguien que no sabe quién es.
Ahora estoy recopilando todos esos suspiros, esas bajadas de guardia que te abrazan fuerte si te sientes solo. Y suele pasar que me olvido de lo realmente importante y me sigo quejando por lo que sólo me hace perder el tiempo y no me deja saborear cada ratito. De nuevo propósitos... a ver si esta vez no se quedan aquí.

domingo, 11 de enero de 2009

¿Por qué no te callas?

Llevo 3 días en Canal Sur Radio y la verdad es que estoy gratamente sorprendido. Después de lo mal que te hablan de los medios públicos, lo cierto es que esperaba un caos irremediable en cuanto entrase a la redacción. Sin embargo, me he topado con un orden que no me esperaba, una puntualidad al milímetro y unos profesionales que no sólo ejecutan correctamente su cometido, sino que adoran el medio radiofónico.

En sólo 3 días he aprendido mucho más de lo que creía que iba a aprender en los 3 meses de beca, y no sólo eso. Me siento cómodo en los deportes, entre las páginas del As, escuchando Radio Marca y valorando los resultados de la Copa mientras veo las noticias de Cuatro. Mi bestia negra se está convirtiendo, poco a poco, en un dócil gatito... y yo que me alegro.



Y si de algo me enorgullezco es de escuchar una radio sin complejos. Una radio que habla en andaluz pero no sólo para los andaluces, sino para el mundo. Porque a los andaluces se nos entiende, porque sólo hablamos un dialecto con variaciones fonéticas, y nuestra pronunciación es hermosa, al igual que las del resto de dialectos en España e Hispanoamérica.

Y me gusta esta actualidad en andaluz, porque es igual que la que se da en Madrid, pero sin renunciar a nuestras raíces regionales. Así que, para culminar esta entrada, quiero demostrar mi rechazo a esa mequetrefe vestida de diputada que tiene el PP en el Parlament, Montserrat Nebrera, que ha creído conveniente mofarse del acento andaluz para descalificar a Magdalena Álvarez, sin darse cuenta, pobre e insulsa señora, de que con esas declaraciones insultaba a 8 millones de andaluces. Casualmente, ha sido considerada Nebrera la más guapa del hemiciclo catalán. Dicen los tópicos que las guapas son tontas... y gente como Nebrera es la que hace que las guapas carguen con el sanbenito.

Por cierto, a ver si pasa de nuevo por Córdoba, que verá que bien le reciben mis vecinos de la ciudad de la Mezquita... Que haya tanta mente ilustrada sin voz en las instituciones y que haya tipejos por ahí sin nada interesante que decir a los que los rodeen los micrófonos...


* Si no puedes escuchar las declaraciones "iluminadas" de Nebrera en la SER, entra en esta dirección de YouTube. Ahora: no me hago responsable de lo que aparece en pantalla ni de los comentarios del bloguero que lo ha subido al canal. A mí sólo me interesa que oigáis lo que dice la diputadilla esta. http://es.youtube.com/watch?v=pXwfNADIzEo

lunes, 22 de diciembre de 2008

¿Dónde está mi Navidad?


Siempre he tenido espíritu navideño. En cuanto se acercaban las fechas señaladas mi corazón se revolucionaba: pensaba en los regalos, en el belén, el árbol, las grandes cenas, la familia, los festejos del año nuevo, la Misa del Gallo...

Pero este año las fechas señaladas se me han venido encima sin avisar. Sin darme cuenta, la Nochebuena se ha colado en mi salón, y yo ni siquiera había puesto un poquito de espumillón colgando de un cuadro... No entiendo esta desilusión que lleva sobre mí ya un tiempo, y que a pesar de los intentos por ignorarla, siempre vuelve. Y ahora llegan las fiestas, y no hago otra cosa que suspirar, que lanzar aire al aire, como si poco a poco, con cada suspiro, se me fuera volando el espíritu, las ganas, la ilusión.

Podría pasar de largo la Navidad, que este año no lo notaría. Y mientras tanto, sigo suspirando. Suspirando por algo que no sé, por algo que está en mi cabeza pero que no soy capaz de descifrar. Ha sido un buen año en muchas cosas, y me siento imbécil por no saber poner todos esos buenísimos recuerdos sobre la mesa y decir: "¡joder, que suerte tengo!". Unas entradas atrás hablaba de lo efímero de la genialidad, y sigo reiterando que lo genial me rodea cada día, pero no lo sé ver. Eso que hay de genial en mi vida sale a flote de vez en cuando, pero normalmente lo mantengo escondido, oculto, en un espeso pantano que no deja ver lo que hay bajo el agua.
Las navidades aún no han llegado y ya les temo. Son unos días para echar de menos, para llenarnos de nostalgia los bolsillos, y para darnos cuanta que muchas cosas no son como antes, y que otras siguen igual.

Me pregunto dónde está mi Navidad y nadie me contesta. Intento cerrar los ojos, me pongo los villancicos más inspiradores del mundo, tocados por grandes orquestas que llenan de pomposidad las paredes de mi salón, pero nada. Sigo igual, suspirando. Y más aire se escapa de mi boca en dirección a ninguna parte, buscando el calor de una hoguera que ilumina un árbol decorado en rojo y oro. El árbol de mis navidades pasadas.

Tampoco este año he enviado los christmas de todos los años, y ahora me arrepiento. Esas cartas simbolizan un abrazo enorme con aquellos a los que quiero pero no están cerca. Una lástima más que sumar a este estado de eterna nostalgia de algo que desconozco.

Si encontrara un motivo para esta tristeza, quizá se acabaría y volvería mi infantil deseo de paz y amor en estas fechas. Quizá aún estoy a tiempo de buscarlo, a lo mejor podéis decírmelo vosotros, dicen que 4 ojos ven más que 2, y que desde fuera todo se ve distinto... En fin, ahí lo dejo, para el que quiera darme su particular visión de esta paranoia que me come por dentro...

sábado, 13 de diciembre de 2008

Historias de la Fcom: Encierro a la boloñesa

Los Bolonios han tomado mi facultad. Pasando la copistería puede leerse: "sala de dormir", "sala de estudiar"... en las puertas de los seminarios de la planta baja. Llevan desde mediados de semana encerradicos en la FCOM.

Las pintas de los personajes son para verlas. Hacinados (cuatro gatos, no os vayáis a creer que más), los Bolonios observan desde el otro lado de la puerta, desde ese ojo de buey tras el que se esconden estos cansinos sujetos.

Aún recuerdo los principios, cuando las asambleas estaban llenas de gente interesada. Ahora ya no queda nada: los Bolonios luchan como inútiles contra algo imparable. Encima se hartan de colgar fotocopias demostrando el bien que le hacen a la Humanidad (ay si no hubiesen existido los Bolonios!), fotocopias que por otro lado no te provocan otra cosa que el pensar "qué flipaos están...".

A la luz del trabajo de investigación de los compañeros de Punisheando, la única cosa que me queda por decir es: enhorabuena, queridos alumnos de la Facultad de Comunicación. El Aula de Cultura tiene que recortar el presupuesto para pagar las pancartitas hechas con papel de envolver que los Bolonios han distribuido a modo de murales por tooooda la Facultad. A cual más tonta, surrealista y confusa. Se han hecho con el puesto de Delegación de Alumnos y nos hemos quedado tan panchos. A partir de ahora pagaremos los bocadillos de jamón de los Bolonios en las laaaaargas noches de los encierros. Pobrecitos lo que sufren.

Lo peor es que me parece un insulto que intenten compararse a los que protestan por la desaparición de sus carreras, precisamente cuando Bolonia va a traerles (a ellos que lo disfrutarán) un modelo de enseñanza con alta valoración de las prácticas, algo que ya hacía falta en una carrera como Periodismo.

En fin, que si queréis seguir viviendo del cuento (una de las razones contra Bolonia es la oposición al control de la asistencia a clase), me parece muy bien, pero no a costa de becas de gente que realmente lo necesita cuando tú estás rascándote en el parquecito de detrás, o a costa de paralizar las clases cada vez que os venga en gana para hacer asambleas que lo único que nos hacen es perder el tiempo.

Retiraos con dignidad, Bolonios de la FCOM, antes de que os arrolle vuestra causa, convertida por vosotros mismos en una vulgar pantomima sin norte.

El eterno sonido del cine

Nació en 1932. La era de entreguerras le permitió tomar aire tranquilamente antes de que el fascismo asolara Europa y EEUU, siempre atenta a la jugada europea, pensara en "echar una manita" al mal llamado Viejo Continente.

Nadie le dijo que sería uno de los compositores más célebres de Hollywood cuando sólo soñaba con sencillas melodías que él creía inútiles. John Williams, el músico, el gran músico de cine que vistió los silencios de majestuosidad, es el hombre al que dedico esta entrada.


Empezó estudiando música (¿qué si no?) en el conservatorio de su barrio, y llegó a dominar cuatro instrumentos: trombón, clarinete, trompeta y piano. ¿Recuerdan la archiconocida fanfarria de la 20th Century Fox? Pues en ese bosque de metales estaba él. Con su trombón nuevecito, Williams ligaba desde ese momento su vida a la maravillosa labor del compositor de bandas sonoras de cine.

Al principio todos estaban escépticos. Qué osado querer poner música a tantos filmes, más de 100, y no retirarse nunca (a pesar de que advirtió que lo haría tras La lista de Schindler). Sin embargo, el tiempo lo fue colocando en el lugar que merecía, y le concedió 5 Oscar de nada más y nada menos que 45 nominaciones. Y luego los Globos de Oro (ganó 4 de las 20 veces que fue propuesto).

Seis décadas componiendo al servicio del cine que ha construido nuestros recuerdos. Un nombre íntimamente ligado al cine de aventuras que nos hizo soñar: Tiburón, El coloso en llamas, Star Wars (todas), Superman, Harry Potter, Indiana Jones, E.T., Jurassic Park... y un sinfín de composiciones que han quedado para los anales de la Historia. También maestro de lo sobrenatural (Encuentros en la Tercera Fase, Drácula, La Guerra de los Mundos) y de los dramas más duros, con una unión especial a aquellos en los que Spielberg retrata la historia judía: la sublime y ya citada, La lista de Schindler, y un drama desgarrador, Munich.


Su talismán: la Orquesta Sinfónica de Londres, con la que grabó, entre otras, las bandas sonoras de Star Wars, y con cuya grabación vendió más de 4 millones de copias en 1977. A partir de ese momento las universidades americanas se lo rifaban. 14 de ellas le concedieron títulos honoríficos, entre ellas la de Boston y el Conservatorio de Nueva Inglaterra.

Además, escribió la música por encargo para 4 Olimpiadas (Los Ángeles 84, Seúl 88, Atlanta 96 -el centenario de los JJOO modernos- y Salt Lake City 02).

Sin duda, si hubiese podido volver a nacer, él sería una de las personas que escogería ser sin dudarlo. Sólo un genio puede crear semejantes piezas para gloria del cine. El mejor de los compositores fílmicos americanos sin duda. Aqui abajo os dejo un poco de toda esa maravillosa obra.

Gracias John Williams.


jueves, 11 de diciembre de 2008

Una nueva aventura

El ente público me abre las puertas. Los Reyes me dejarán a los pies del árbol un regalo insospechado: mi incorporación el día 7 de enero a Canal Sur Radio. El reto podría ser sólo ese: el enfrentarme al medio que más miedo me da, el del micrófono. Sin embargo, no contento con eso, me apunté nada menos que a las prácticas en la sección de deportes. Quienes me conozcan sabrán que lo deportivo me es tan ajeno que esta nueva empresa es casi una osadía. Pero me prometí que este año me enfrentaría a mi campo más desconocido, el deportivo, y qué mejor manera que hacerlo así.
Canal Sur Radio es un paso más después de abandonar Diario de Sevilla este verano. Ahora entiendo a mi amiga Marian cuando decía que no podía dejar de trabajar, porque le encantaba. Ahora lo entiendo.

Ahora prosigue la aventura que comencé este verano en la segunda planta de la Calle Rioja. Es el momento de seguir aprendiendo, en un medio distinto, con nuevos compañeros y nuevos retos.

Revisando mis errores en el Diario, me dí cuenta de que los días que no me apetecía implicarme demasiado en la noticia, el papel era un reflejo de mi mente: frases torpes, aburridas, faltas de originalidad, e impregnadas del estilo telegráfico. Por eso, y después de darme cuenta de que no se puede ser genial durante todo el tiempo, he decidido, al menos, mantener mi genialidad durante el mayor número de horas posible en activo.

Al fin y al cabo, noviembre ha sido un mes pesimista (si leeis las entradas en este blog del mes pasado, sobran las palabras...), y diciembre se merece un cambio de aires...y enero, y febrero, ¡y hasta que pueda mantenerlo!.

Lo dicho, una nueva etapa llena de sorpresas. Porque, si en quinto de carrera ya pierdo la ilusión, ¿qué es lo que me queda?