domingo, 25 de noviembre de 2007

El Síndrome de Stendhal



Mi primera entrada dedicada a la publicidad en este blog. Lo cierto es que este anuncio tiene ya unos años, pero sigo viéndolo y al final se me ponen los vellos de punta...no me preguntes por qué. El solo de violín es impresionante, y el anuncio en sí me parece que supera al clásico spot de automóvil de toda la vida.



Gracias a este anuncio comencé a leer a Stendhal y descubrí que es uno de los literatos cumbre, y del que puedo aprender lo inimaginable.



Disfrútalo

miércoles, 21 de noviembre de 2007

20 de noviembre

Sí, yo nací un 20 de noviembre de 1986... aquel día en el que España se había liberado sólo once años antes, fue el día que elegí para venir al mundo. Siempre mido cuando va a empezar a hacer frío por mi cumpleaños. Sé que en Sevilla el frío no llega hasta una semana y media antes del día 20. Pero este año el clima me tenía una sorpresa. Un día de lluvia eterna que me ha sumido en una pesadumbre que no debería sentir.

La verdad es que el día no ha sido muy bueno. Todo el día en una sala de edición sin ventanas (aunque mejor no ver lo que pasaba fuera...), en la que ya no sabía si era mi cumpleaños o un día normal. Sabía que los que estaban conmigo se conmovían de que el día más feliz del año (nunca se deja de ser niño para estas cosas), lo pasase en un cuartucho cortando video, y que tuviese que comer en el comedor en el que ya como más veces que en mi casa.

Pero lo cierto es que el jueves se supone que es mi cumple de verdad, este era un día de prueba. Veremos si todo va bien.

Pero he de ser justo. El día no ha sido del todo malo. Unas velitas improvisadas por la mañana con una sala a oscuras me hacían pedir un deseo al apagar el fuego. Un deseo de esos que se cumplen, porque así lo dice la tradición y ya está. Sin más vueltas.

Luego he encendido el tuenti al llegar a casa y muchísimos mensajes de gente que no esperaba estaban alli. Aparte, el movil no ha parado de sonar en todo el día de mensajes y llamadas de gente que me quiere y que quiere que cumpla muchos más.

Y esta noche, los regalitos, un cd que quería con toda mi alma por parte de mi hermano, y de mis compis queridos, pues una taza de mi Starbucks que es sinónimo de desahogo y serenidad en mi rutina y un cuaderno con el grande James Dean, quizá el personaje más carismático que ha dado el cine de todos los tiempos; que sé perfectamente quién los ha escogido; y por otro lado una foto enmarcada chulisima de la "barbecue" en casa de David, y una felicitación de cumpleaños con un poema de Neruda brutal.

Sin duda por todo eso, ha merecido la pena el día de agobios y estrés, que espero no se repita en mucho tiempo. A ver si mañana sale el sol y puedo desayunar frente a la ventana, con un libro en las manos y el silencio como única compañía. A los demás os veo el jueves...y el viernes...y el sábado...y el domingo!! Que todos los santos tienen octava...

viernes, 9 de noviembre de 2007

La única iglesia que ilumina es la que arde



"La única iglesia que ilumina es la que arde"

Estas mismas palabras pude leer esta mañana en la sala de estudio de Empresariales. Yo me había reunido con mi compañera para hacer un tema de catequesis de confirmación en la Facultad que nos pilla más cerca, y cuando llegamos dispuestos a hablar de Dios, nos encontramos con esa frase. Una frase más tatuada en la madera de la mesa que pintada simplemente a boli. Llena de odio. De un odio oscuro y sin razón.

No quiero yo defender porque sí, como un fundamentalista, a la Iglesia en la que creo, pero lo cierto es que posiblemente, el que haya escrito eso no tiene mucha idea de lo que la Iglesia es en realidad.

La Iglesia no es más que la sucursal humana del Reino de Dios. Jesús nos encomendó construir el Reino de Dios en la Tierra, y de eso se encarga la Iglesia, como una simple y a la vez compleja maquinaria que arrasa en los corazones de la gente porque trae un mensaje de amor y de paz. De eso que tanto promulgan las ONG laicas, y que creen que han inventado en pleno siglo XXI.

Me duele que la gente hable sin saber, porque no hay más ciego que el que no quiere ver. Un debate el otro día durante una clase en la facultad me enseñó como la gente se obceca en sus ideales, que creen tan legítimos que no pueden ni siquiera pensar que existan otros. Y eso es lo que sucede: se desea que la Iglesia arda simplemente porque si se oye su mensaje, posiblemente sería una verdad demasiado incómoda que nos cambiaría la vida. No vive en la burbuja el creyente que sigue a Cristo, sino el que no quiere conocer a Cristo y prefiere destruirlo.

La imagen es de una Iglesia luterana de Dresde arrasada en la Segunda Guerra Mundial. Es imponente ver como Lutero, el que un día se levantó porque creyó que la Iglesia de Roma se desviaba del mensaje divino, sigue de pie ante la desolación. Gracias a Lutero por abrir una nueva era, y hacer despertar a la Iglesia de su letargo.

La Iglesia ya no arde con el fuego del rencor, hoy arde con el impulso del alma humana.

jueves, 8 de noviembre de 2007

Los puentes pasados


En respuesta a un blog que he leído esta misma noche, he escuchado decir que alguien ha mirado un año atrás y se ha dado cuenta de lo distintos y parecidos que han sido los momentos vividos.


De aquel Halloween extraño, rocambolesco, sin disfraz ni planificación, sin saber siquiera lo que íbamos a hacer, tres locos por las calles de Nervión... a una fiesta totalmente organizada, una noche de amigos que salían sin saber lo que iban a encontrar pero con la tranquilidad del que sabe que está asegurada la diversión si va con quién quiere.


Un año atrás, las cosas eran muy distintas al día de hoy. Yo preparaba un concierto en Málaga con la Orquesta Sinfónica Provincial, acababa de conocer a un nuevo amigo que ni siquiera esperaba y las catequesis eran un camino de rosas. El puente aquel salí todos los días, me lo pasé impresionantemente bien, y en los estudios, estaba dispuesto a cambiarme a la mismísima Arquitectura...desde Periodismo! Todo mi mundo giraba alrededor del querer hacer y del ésto es lo que quiero...


Hoy, un año después, las cosas son de otra manera. Tan radicales que me da miedo que sea yo el que haya cambiado y no el mundo que me rodeaba entonces. Me llamaron la semana pasada para dar de nuevo el concierto con la misma Orquesta, un año después, la ilusión era enorme, pero cuando confirmé todo, me llamaron y me dijeron que ya no hacía falta...que iba a tocar otro. No era por el dinero, que es lo de menos, era por disfrutar por una vez que me apetecía y que necesitaba ese aplauso orgulloso que hierve la sangre del artista. Pero no solo eso, aquel amigo nuevo...desapareció, me dejó tan decepcionado, tan incomprendido, tan solo...no lograba entender por qué desaparecer sin decir nada, por qué pasar por mi lado en la calle y hacerse el loco...se fue apartando hasta que dejé de saber de él, y hoy ni siquiera sé que pasó y puede que mejor no quiera saberlo, porque no quiero pasarlo mal de nuevo...Las catequesis se volvieron problemas y más problemas, disputas, secretos, envidias, agobios, dudas...y quería que todo terminase...


Sin embargo, alguien hay en común en los puentes pasados que sigue hoy aquí. Tú sabes quién eres. Y por eso del puente pasado a este, no me cambie de carrera como un loco y ahora he reencontrado mi vocación perdida en los diarios y en los informativos. Y porque no me desanimaste, hoy día cada sábado es una alegría de levantarme temprano a pesar de la resaca, y cuando nos juntamos los 6 es increíble lo que disfrutamos...Y porque me metiste presión, sigo presentando relatos a los concursos en busca de la suerte, porque el primero que tengo que creer en mí soy yo mismo. Tú eres ese puente, tu eres la que enlaza el 2006 con el 2007, porque los puentes pasados sólo tienen sentido si has vivido el puente de este año y has visto mis ojos radiantes entre los huecos diminutos del antifaz.


Los puentes nos cruzan lo insalvable, nos hacen volar por encima de lo infinito. Y así este puente de noviembre, el mes más triste del año, ha sido una pasada. Por esos siete en Mítico, siete magnificos le pese a quien le pese, que han convertido la noche de los espantos y las pesadillas en esa luz que, en la mesita de noche, tranquiliza el sueño del niño que se siente a salvo con el resplandor de una esperanza...

viernes, 2 de noviembre de 2007

Todo irá bien!

Sé que Chenoa pues no es que sea un Ismael Serrano o un Serrat, pero a veces lo más simple es lo que te habla. Y ésta canción me habló en el momento preciso en el lugar adecuado. Optimismo por los cuatro costados con un poco de autoestima. ¿Repetitiva? Pues un poco, pero así es el pop, amigos. Bien por Chenoa.
.
.
.
Tengo razones para entenderte
tengo maneras de darte suerte
tengo mil formas de decir que sé
que todo ira bien.

Tengo razones para entenderte
tengo la buena suerte
tengo historias para comprender
que todo te ira bien,todo ira bien.

Pensar,oh si,tachar un no,sera mejor.
Y riete de lo peor,sera mejor
por que pensar que todo va mal,
te alejara de la felicidad.

Asi que...
Tengo razones para entenderte
tengo maneras de darte suerte
tengo mil formas de decir que sé
que todo ira bien.

Tengo razones para entenderte
tengo la buena suerte
tengo historias para comprender
que todo te ira bien,todo ira bien.

Mira en ti,
lo bueno que hay es especial
no olvides que tu vales más que el que diran.

Asi que...
Tengo razones para entenderte
tengo maneras de darte suerte
tengo mil formas de decir que sé
que todo ira bien.

Se cierran puertas,otras se abren.
Esta en tu mano,decidete.

Tengo razones para entenderte
tengo maneras de darte suerte
tengo mil formas de decir que sé
que todo ira bien.

Qué todo ira bien,todo ira bien.
Qué todo ira bien,todo ira bien.
Todo ira bien.

lunes, 29 de octubre de 2007

Un día duro

Dos cosas han pasado hoy, dos cosas que por separado, pues no me habrían marcado como lo han hecho, pero lo cierto es que cuando llego a mi casa, en el reposo del silencio de mi habitación, mientras las luces deslumbran por la ventana los cristales del bloque de enfrente, y me paro a pensar esos 5 minutos que me permite mi horario de locos...me doy cuenta de que me tengo que sentar y respirar hondo, soltar un suspiro que me atosigaba en el pecho desde el mediodía.
Mil veces me han dicho que no puedes responsabilizarte de todo lo que pasa en el mundo. Pero cuando se trata de la gente a la que quiero, soy como dice el doctor House de su adorada jefa: "aquel que se preocupa por todo nunca será feliz, pero posiblemente hará feliz a los demás". Yo no creo que no vaya a ser feliz, pero si que me duele en el alma lo que le sucede a la gente que me rodea. Si a ti hoy se te cae una lágrima cuando no lo espero, es a mi al que se me saltan las lágrimas...aunque no sepa por qué lloras, aunque ni siquiera quieras decirmelo...mis ojos se enturbian un poco, e intento disimularlo, y me tiembla la voz...y no quiero que me veas llorar porque en mi profundo orgullo se que no me perdonaría llorar en público..pero de verdad te digo que se me ha encogido el corazón, y que en cada gota que caiga de tus ojos, ahí estaré yo para recogerla y apretarte la mano si un día te hace falta. Que todo se arregla, y aunque yo no sea fuerte, sé que se arregla si algo está en mi mano. Me importas y lo sabes, y aunque yo vaya de tránsfuga, hago barbaridades delante de todos si con eso te ríes un poquito de este payaso al que hoy le has dado un susto.
Pero si no era bastante, esta tarde, mas bien esta noche, se me ha revelado algo que quizá no quería oír. Vamos a explicarlo...
¿Sabéis lo que es el síndrome del tren perdido? Pues lo que sufro yo ahora... Imaginate que tienes que tomar una decision y decides no arriesgarte. Pasan los años y nada cambia, todo va bien, la cosa está tranquila. Pero llega un día, y como en un espejo que te da hasta miedo de lo que se parece a aquel día en que tu decidiste quedarte quieto, descubres que alguien a quien aprecias le esta sucediendo lo mismo que a ti te sucedió, y que, por azares del destino, toma la misma decisión que tú. Y le rebates lo que dice, le aconsejas que sea valiente, que huya por su sueño, pero te dice que no puede...y tu en el fondo te quedas tranquilo, aunque sepas que no es lo que quiere. Te quedas tranquilo porque sabes que ha hecho lo mismo que tú, y que lo tuyo no fue un error. Pero un buen día llega, y de improviso te dice que ha cumplido sus sueños, y que lo abandona todo sin importarle nada. Y entonces te das cuenta de que nunca se rindió, de que siguió intentándolo...y te duele...porque tenías en él esa esperanza de que tu camino era el correcto, mientras él seguía luchando y tu te conformabas con la resignación. No puedo decir que me haya ido mal, pero sé que me preguntaré toda la vida cómo hubiera sido si hubiese llegado hasta el final... Además, claro, de que a él lo echaré de menos, el que él cumpla su sueño (y el mío frustrado) implica que tendré que renunciar a escucharlo hablar con tantas ganas, a esa vocación que me ha hecho leer periódicos cada día, a los ratitos de incomprensión en los que supe que él me entendía sólo porque pensábamos distinto. Sé que te echaré de menos, pero pienso aprender de tí todo lo que sea posible. No siempre hay que aprender de los mayores, ¿no?
Y después de este día, con el corazón encogido y ganas sólo de no pensar más, me despido, que en días como hoy lo mejor es acostarse y pensar que el de mañana será mucho mejor.

domingo, 28 de octubre de 2007

El Dios de los silencios

Dicen por los despachos que el socialismo ahoga al Dios que nos creó. Dicen los obispos, la Conferencia, irrefutable y sacra Conferencia Episcopal, que la Z de Zapatero está borrando las creencias de una España que fué.

Pero lo cierto es que cada día más, me siento liberado. A veces me pregunto si la Iglesia en que creo se quedó dormida en el sepulcro abierto del Gólgota. Si la institución que dió Dios a los hombres para crear el Reino en la Tierra, se estrangula a sí misma en sus regulaciones y rituales. Mi Iglesia, aquella que creó la mano de un carpintero cuando encomendó a un pescador de aldea el legado del Hijo del Hombre, la encuentro entre los muros del Vaticano, pero escondida entre las columnas, sin atreverse a salir. Me temo que Dios nos observa, con cierta nostalgia en su divino gesto...en silencio amargo, viendo como matamos y herimos su creación, como nos ensuciamos las manos con el verde dinero que arrasa a la verde naturaleza.

Creo oír a mi Dios, al Dios de mis silencios, en las velas calladas de iglesias de extrarradio, en las sonrisas esperanzadoras del familiar que se refugia en las sábanas del enfermo, en la mano cansada que raspa con sus callos pero sigue cogiendo con fuerza la mano de su hijo en el gentío.
Mi Dios no se ahoga, mi Dios ha decidido estar en silencio, porque ya bastante hablamos nosotros en la Tierra. Comunicarnos con sólo su presencia que siempre está entre nosotros, que no quiere manifestaciones por la familia, que el amor traspasa las fronteras del sexo, como un día lo hizo de la edad; que no quiere batallas diplomáticas, que el es su propio embajador en los corazones del mundo; que no quiere guerras entre hermanos, que los que murieron en guerras civiles tienen que ser llorados sean del bando que sean, porque todos son hijos del amor...

Mi Dios, el Dios del mundo, llamado de distintas formas porque así de caprichosos somos los hombres, no está callado porque no le importe el destino de las almas...Quiere que nos callemos, que dejemos de insultarnos, de sembrar batalla en los parlamentos, de mandar tropas a tierras lejanas, de juzgar mal y herir a aquellos que son distintos. Porque en el silencio de la Tierra, cuando no se oigan gritos, entonces escucharemos respirar a aquel que un día nos creó, y nos preguntaremos por qué dejamos de oir latir nuestros corazones para escuchar el tintineo de las monedas y los clamores de los políticos, si al final de los tiempos sólo lo que se haya hecho con amor será lo que prevalezca.