Júpiter, de la suite de Los Planetas op.32 de Gustav Holst
Probablemente mi obra favorita. Definía Holst este movimiento cuarto de la suite de Los Planetas, como "Júpiter, el portador de la alegría". pero creo que es mucho más que eso. El padre de los dioses antiguos depara al oyente una amalgama de colores distintos, de ritmos que llegan al corazón desde los albores del siglo XX. Un siglo confuso y tremendamente cruel, en el que Holst, el misterioso y mágico transcriptor de aquella música de las esferas de la que hablaba San Agustín y antes que él, Pitágoras; daba a la vieja Europa un canto de esperanza, una explosión de fervor.
Júpiter, como parte de una impresionante e irrepetible suite de siete piezas, es la obra maestra del compositor inglés. La obra abre con un batir de alas que hacen de manera impresionante los violines. Mientras, de vez en cuando los metales hacen sonar los clarines de la victoria, las trompetas de la gloria de los tiempos. En el minuto 1 nos transporta a un paisaje floral, casi juguetón, de repeticiones con distintos timbres...hasta que llega a a una parte preciosa en el segundo 45 que nos lleva a una serie de repeticiones que asemejan a los caballos de las tropas del Dios acercándose victoriosos a la ciudad. Rompe entonces en cornetas que dan lugar a una parte sombría que evoca susurros. Es el momento crucial.
La segunda parte de la obra se abre entonces entre una cuerda apasionada, que apura al máximo el arco, casi insostenible, profundo y emotivo como un canto de esperanza. hay luz después de la matanza del hombre contra el hombre, y Holst lo sabe evocar aquí magistralmente. Es imposible no emocionarse si cierras los ojos a partir del minuto 3. Un tema brutalmente hermoso, desgarrador, nos lleva a un estado de fe, de salvación, redención a través del arte: lo único que nos hace verdaderos hombres. Un canto eterno que empieza calmado, como una canción de cuna de una madre que arrulla a su bebé, que va subiendo hasta convertirse en una gloriosa declaración de belleza. Metales y timbales para darle suntuosidad a una melodía perfecta, que hace un ritardando y se queda en el aire esperando...
Vuelve en el minuto 5 el batir de alas, tímido, para luego romper en atronador clamor de trompetas que llevan al Olimpo. Y vuelve la música lenta, que acelera poco a poco como rueda de molino. la repiten las flautas y las maderas, y luego quedamente los trombones. Y entonces llega maravilloso el xilófono, con su sonido de cristal, al que le sigue una pandereta jolgoriosa que nos lleva a las fiestas campestres, y una trompeta que indica que la gloria está cerca. Irrumpen impresionantes los vientos como en un vendaval que se lo lleva todo suavemente, y de repente...nos vemos sumergidos en sonidos de tic-tac de relojes y campanarios, que nos llevan entre tambores de fiesta a un final atronador, que termina en un amanecer de trompetas tremendamente excitante.
Una obra tan completa, que da miedo que la haya podido componer el hombre. Una impresionante declaración de esperanza y un canto tremendo a la vida. Gracias Holst por una maravilla como esta.
martes, 6 de mayo de 2008
jueves, 1 de mayo de 2008
MÚSICA PARA SOÑAR (I)
La muerte de amor de Isolda,de la ópera Tristán e Isolda de R.Wagner

Es curioso que la entrada que inauguró este blog hablara de Wagner, y que hoy vuelva a él para empezar una sección que llevo soñando mucho tiempo.
Imagina que desde tu nacimiento el azar te hubiera predestinado a amar incondicionalmente a alguien, pero los hombres te han fijado, también desde tu nacimiento, tu boda con alguien que no amas. Y de repente el azar mismo quiere que te encuentres en el camino hacia la boda fijada con tu media naranja. Pero ninguno de los dos lo sabe, y a través de un hechizo, dos personas que en principio se odian acaban amándose. Es la historia de Tristán e Isolda: Tristán, que odia a Isolda porque la considera una estirada, lleva por orden de su rey a la princesa a Alemania, para que se celebren las bodas reales, pero un brebaje preparado por la dama acompañante de Isolda, hace que Tristán e Isolda queden condenados para siempre a través de un amor verdadero. Una noche de pasión el Rey los pilla, e hiere de muerte a Tristán, quien se retira a su castillo a morir...
Tristán se muere poco a poco, y sólo la llegada del barco de Isolda puede hacerlo revivir. La flauta del pastor avisa a lo lejos de que un barco hay en el horizonte. Tristán vence su propio cansancio y corre hasta la playa. Al llegar a los brazos de Isolda, cae muerto...la tragedia hace que la princesa se desmaye. Pero eso no es todo, un segundo barco llega a la costa: es el Rey. Isolda despierta junto a su amado muerto, y el Rey le comunica que es libre de vivir con el hombre que ama. Pero ya es tarde...
Ahí es donde empieza el fragmento del que vamos a hablar.
¿Habéis oído hablar alguna vez de alguien que se haya muerto de amor? Debe ser lo más hermoso que existe. Tener tanto amor en tu pecho, sentir tal éxtasis, que tu cuerpo no lo soporta, y tu alma se escapa a otro lugar infinito en el que encontrarte con la persona amada por toda la eternidad. Eso es lo que canta la princesa Isolda en ese magistral movimiento de la pieza de Wagner. El amor incondicional. Se muere de felicidad, maravillada por la hermosura de Tristán.
Wagner utiliza una progresión eterna, nunca para de subir hasta que alcanza una tesitura impresionante en la que las cuerdas de la orquesta vibran como un batir de alas de ángeles, es el éxtasis de Isolda, que siente como su alma explota dentro de ella. Isolda se transfigura, sale de sí misma y su cuerpo muerto se desvanece sobre el de Tristán. Ella canta al final: "En la masa de olas, en el torrente de sonidos, en el gran Todo del aliento del mundo, ahogarme sumergirme...perder la conciencia...¡suprema felicidad!".
La muerte más hermosa de la Historia de la Música en 7 minutos de verdadera gloria. Es de esas piezas que hacen que el corazón vaya más rápido, que se te pongan los vellos de punta. Aguantad hasta el final, porque merece la pena esperar a que Isolda ascienda a la felicidad eterna.
Si lo buscáis, está en Youtube, pero se oye regular. El nombre alemán para "muerte de amor" es Liebestod (así lo encontráis seguro...). Escucharéis primero a Isolda lamentarse por la muerte de Tristán, y luego la sentiréis acelerarse como la que ve cerca el final. El volúmen de la pieza va subiendo hasta un fortíssimo que desgarra el alma, para el cual tendréis que respirar hondo si no queréis hiperventilar...os lo aseguro. Tras tres minutos y medio de Isolda intentando asimilar la muerte de Tristán, oiréis tres sforzato de los volines seguidos, y luego empieza la progresión de la orquesta cada vez más aguda hasta culminar en el éxtasis de la princesa y su calmada muerte en la que se entrega al amado por entero.
Una pieza de cinco estrellas muchas veces olvidada. ¡Espero que la disfrutéis y que mis esfuerzos no sean en vano!.

Es curioso que la entrada que inauguró este blog hablara de Wagner, y que hoy vuelva a él para empezar una sección que llevo soñando mucho tiempo.
Imagina que desde tu nacimiento el azar te hubiera predestinado a amar incondicionalmente a alguien, pero los hombres te han fijado, también desde tu nacimiento, tu boda con alguien que no amas. Y de repente el azar mismo quiere que te encuentres en el camino hacia la boda fijada con tu media naranja. Pero ninguno de los dos lo sabe, y a través de un hechizo, dos personas que en principio se odian acaban amándose. Es la historia de Tristán e Isolda: Tristán, que odia a Isolda porque la considera una estirada, lleva por orden de su rey a la princesa a Alemania, para que se celebren las bodas reales, pero un brebaje preparado por la dama acompañante de Isolda, hace que Tristán e Isolda queden condenados para siempre a través de un amor verdadero. Una noche de pasión el Rey los pilla, e hiere de muerte a Tristán, quien se retira a su castillo a morir...
Tristán se muere poco a poco, y sólo la llegada del barco de Isolda puede hacerlo revivir. La flauta del pastor avisa a lo lejos de que un barco hay en el horizonte. Tristán vence su propio cansancio y corre hasta la playa. Al llegar a los brazos de Isolda, cae muerto...la tragedia hace que la princesa se desmaye. Pero eso no es todo, un segundo barco llega a la costa: es el Rey. Isolda despierta junto a su amado muerto, y el Rey le comunica que es libre de vivir con el hombre que ama. Pero ya es tarde...
Ahí es donde empieza el fragmento del que vamos a hablar.
¿Habéis oído hablar alguna vez de alguien que se haya muerto de amor? Debe ser lo más hermoso que existe. Tener tanto amor en tu pecho, sentir tal éxtasis, que tu cuerpo no lo soporta, y tu alma se escapa a otro lugar infinito en el que encontrarte con la persona amada por toda la eternidad. Eso es lo que canta la princesa Isolda en ese magistral movimiento de la pieza de Wagner. El amor incondicional. Se muere de felicidad, maravillada por la hermosura de Tristán.
Wagner utiliza una progresión eterna, nunca para de subir hasta que alcanza una tesitura impresionante en la que las cuerdas de la orquesta vibran como un batir de alas de ángeles, es el éxtasis de Isolda, que siente como su alma explota dentro de ella. Isolda se transfigura, sale de sí misma y su cuerpo muerto se desvanece sobre el de Tristán. Ella canta al final: "En la masa de olas, en el torrente de sonidos, en el gran Todo del aliento del mundo, ahogarme sumergirme...perder la conciencia...¡suprema felicidad!".
La muerte más hermosa de la Historia de la Música en 7 minutos de verdadera gloria. Es de esas piezas que hacen que el corazón vaya más rápido, que se te pongan los vellos de punta. Aguantad hasta el final, porque merece la pena esperar a que Isolda ascienda a la felicidad eterna.
Si lo buscáis, está en Youtube, pero se oye regular. El nombre alemán para "muerte de amor" es Liebestod (así lo encontráis seguro...). Escucharéis primero a Isolda lamentarse por la muerte de Tristán, y luego la sentiréis acelerarse como la que ve cerca el final. El volúmen de la pieza va subiendo hasta un fortíssimo que desgarra el alma, para el cual tendréis que respirar hondo si no queréis hiperventilar...os lo aseguro. Tras tres minutos y medio de Isolda intentando asimilar la muerte de Tristán, oiréis tres sforzato de los volines seguidos, y luego empieza la progresión de la orquesta cada vez más aguda hasta culminar en el éxtasis de la princesa y su calmada muerte en la que se entrega al amado por entero.
Una pieza de cinco estrellas muchas veces olvidada. ¡Espero que la disfrutéis y que mis esfuerzos no sean en vano!.
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Nueva sección: MÚSICA PARA SOÑAR

Para todos aquellos que aman la música aunque no la entiendan, para aquellos que la entienden y necesitan creer en ella, para aquellos que viven por ella, para aquellos que escucharon una vez algo de Mozart y se quedaron con la boca abierta, para aquellos que sienten envidia de los que lloran en la ópera... Para todos ellos esta NUEVA SECCIÓN DEL BLOG: MÚSICA PARA SOÑAR.
Desde mi modesto conocimiento intentaré acercar las obras sublimes de la Historia de la Música a todos los que estén dispuestos a disfrutarlas. ¡Un saludo y espero os gusten!
domingo, 13 de abril de 2008
Feria de ensueño

No miento si digo que esta ha sido la mejor semana de Feria de toda mi vida. Por primera vez no he dejado ni un día de acudir al Real para deleitarme con lo que la que llamamos la "ciudad efímera" podía ofrecerme. Una feria en la que, contra viento y marea, pese a la lluvia, el cansancio y el frío de los últimos días, he vivido cada segundo como si fuese el último.
El lunes del Alumbrao tengo que admitir que el pesimismo estaba haciendo mella en mi ilusión de feriante. El temporal era inminente, y de la Feria pendían los farolillos desgarrados por la inoportuna lluvia de abril. Las casetas vivían el pescaíto con la vista puesta en el cielo, y los paraguas colgando de cada silla sevillana daban coartada a la incertidumbre. Mis periodistas salían conmigo en mi primera noche ante la Feria del Costurero de la Reina, del ahorro energético, y de mi primera entrada a la caseta del PSOE, en la que la "china andaluza", mi amiga Gloria, deslumbró a todos los allí presentes con su atuendo oriental que ella agitaba al compás de las rumbas. Una noche para recordar, por la mojá que cogimos, y por las risas que echamos.
El martes, día de la parro, llegue con mi paraguas abierto al Real de la Feria, con cierta melancolía porque no sabía como iba a discurrir el día. Pero al llegar a la Feria todo se disipó. Un deambular por las casetas, aderezado con el reencuentro con mis compis a los que llamamos "la minipandi", fue el ingrediente perfecto para una noche de alegría, mucho baile, y un poco de locura que nos dejó a algunos con "buen sabor de boca". Genial.
El lunes del Alumbrao tengo que admitir que el pesimismo estaba haciendo mella en mi ilusión de feriante. El temporal era inminente, y de la Feria pendían los farolillos desgarrados por la inoportuna lluvia de abril. Las casetas vivían el pescaíto con la vista puesta en el cielo, y los paraguas colgando de cada silla sevillana daban coartada a la incertidumbre. Mis periodistas salían conmigo en mi primera noche ante la Feria del Costurero de la Reina, del ahorro energético, y de mi primera entrada a la caseta del PSOE, en la que la "china andaluza", mi amiga Gloria, deslumbró a todos los allí presentes con su atuendo oriental que ella agitaba al compás de las rumbas. Una noche para recordar, por la mojá que cogimos, y por las risas que echamos.
El martes, día de la parro, llegue con mi paraguas abierto al Real de la Feria, con cierta melancolía porque no sabía como iba a discurrir el día. Pero al llegar a la Feria todo se disipó. Un deambular por las casetas, aderezado con el reencuentro con mis compis a los que llamamos "la minipandi", fue el ingrediente perfecto para una noche de alegría, mucho baile, y un poco de locura que nos dejó a algunos con "buen sabor de boca". Genial.

Miércoles era el día para reencontrarme con mi Feria de siempre, ir al Real con la gente del cole, con los que han estado ahí toda la vida. La caseta del Chino volvía a resurgir entre jarras y jarras de rebujito, y más de una veintena de personas nos agrupábamos alrededor de mesas con motivos florales, lienzo perfecto para una noche de buenos recuerdos. Gran sorpresa cuando llegaron los madrileños, que le dieron la vuelta a mi corazón dando por cumplida una esperanza. Una noche en la que el cansancio fue haciendo que la cosa se fuera calmando, y por lo que decidí lanzarme con David a visitar a los madriles en la calle de la Portada. Un final de fiesta impresionante en el que se nos inundó la caseta y acabamos limpiándonos los pantalones con una vileda. Los primeros churritos de la Feria fueron la clausura del día.

El jueves, reventado ya por las circunstancias, llegaba la segunda tanda de madrileños. Desde San Gerardo llegarían a las tantas de la noche en un bus que a muchos traía reencuentro con el ser querido. Impresionantes las horas, a pesar de que era el día de catequistas, con todos menos con los catequistas. Pero aún había sorpresas. Quiso el misterio de la Feria que en la caseta del Lora, otra gloriosa, nos encontráramos con Andresito, Sergio, Luís y Ana, con los recién llegados de Madrid, con las niñas del cole a las que creía perdidas, con Sito, Josemi, Numa y los demás...y con mi grata sorpresa: una Isa que se lanzaba a la calle para reventar de alegría nuestra noche en su último rato en la Feria (sólo por la sorpresa mereció la pena haber pensado que ya no te vería). Un reencuentro total con momentos amargos, como en todos los lugares en los que el alcohol está presente, pero profundamente emocionante.

El viernes amaneció por fin un día soleado, de colores claros, de paseo de caballos, de sol iluminando el albero de la Maestranza, y reposición de farolillos en las principales avenidas de la ciudad efímera. Salimos temprano Guillermo, Chino y yo hacia la Feria. Y al llegar, nos dimos cuenta de que allí no había nadie: todos descansaban o se preparaban aún para venir al Real. Una Feria abarrotada de gente que nos dejaba sin poder encontrar donde caernos muertos. Horas hasta que llegara alguien más. Desesperación y aburrimiento: la noche no pintaba nada bien. Pero la cosa se arregló al poco tiempo: madrileños que llegaban con ganas de fiesta, brindis infinitos en la caseta de la Ser en los que por encima de todo había que apoyar, señorío de cantes en la caseta de Anita...La llegada de Arancha, la mujer que brinda con más energía de la Tierra, y un final con sabor a buñuelos de 36€ que nos supieron a gloria.

El sábado para mi es el día crucial. Es el comienzo del fin. El sueño que se escapa de las manos: los trenes que parten llevándose a los que durante una semana fueron el alma de la Feria. La vuelta a la realidad en la que nos agarramos a la manzanilla como si fuera lo último que vamos a probar. Las fuerzas tremendas de nos resignarnos a que el sueño acabe. Dice la sevillana más triste que ha oído un sevillano que "algo se muere en el alma cuando un amigo se va", y no le falta razón. Imprime esa huella profunda en el recuerdo que te deja el sabor amargo del final de la semana grande. El amigo que se va es como la parte de la Feria que perdemos cada domingo entre fuegos artificiales y lágrimas. Los abrazos bajo la Portada te recuerdan que ese es el límite, que se acabó, que más allá de la gran puerta de luz ya no hay nada más que rutina. Sevilla se quita los volantes y los guarda entre trajes de chaqueta manchados de albero y catavinos robados de sabe Dios cuántas casetas. Otra que se nos va. Otro año que acabo la Feria, y sólo me queda la caña para repicar las palmas en el eco sordo de mi habitación. Otra vez os echo de menos, queridos visitantes que cada vez hacéis que me duela más perderos. Por muchas mañanas que os acompañase a casa, siempre fueron pocas. Por muchas vueltas o muy tarde que llegáramos, siempre fue pronto para mí. Porque siete días son una tortura si hay un lunes detrás en el que me de cuenta de que todo ha sido un perfecto sueño en el que tardaré otro año en volver a caer.
Os veré pronto, madrileños, lo prometo esta vez sin tapujos ni excusas. Espero haber sido al menos un decente anfitrión...
Sevillanos, que deciros, que lloréis conmigo por otra Feria de ensueño que se marcha, que bien se sabe que mal de muchos, consuelo de tontos (¡¡y para esto, somos todos igual de tontos!!).

Gracias a todos por formar parte de la mejor Feria de mi vida, siete días en los que con sólo vuestra persona, sin casetas, ni farolillos, ni sevillanas ni manzanilla, ya habría sido Feria en mi corazón. Sólo me queda decir: Viva la Feria De Abril!
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lunes, 24 de marzo de 2008
La Semana de la Gloria

Otro año más, se nos va. Otra Semana Santa que se acaba, y otra vez a guardar el derroche y el esplendor hasta la primavera que viene.
Sevilla en una semana se convierte en la puerta directa a la Gloria, en el arco hermoso y albero de Feria de la Macarena, por el que se llega bien recto al corazón de la ciudad. Igual que llega la emoción del niño cuando te pones bien el nudo de la corbata el Domingo de Ramos por la mañanita, aparece la nostalgia cuando en la tarde del Domingo de Resurrección, los toros en la Maestranza cierran de media verónica el Evangelio según Sevilla.
Chorreadas las velas en los pasos de palio, marchitos los lirios y los claveles en la manta que alfombra los pies del crucificado, manchadas de cera las túnicas de los nazarenos que fueron antorcha viva en la madrugada. Ya sólo queda lo que añora siempre la Ciudad: el eterno segundo de la Víspera, ese año completo en el que la mente se vuelve a aquel momento vivido, a aquella saeta en el silencio de un balcón engalanado, a la marcha que siempre te pone los vellos de punta, al grito del capataz que se deja la voz en cada levantá... al sueño del sevillano de que ya queda menos para un nuevo y soleado Domingo de Ramos.
En esta semana de la Gloria me encuentro a menudo con gente que desprecia de una manera ignorante lo que la Semana Santa andaluza significa. En una sociedad minimalista en la que se reivindica lo simple (que no lo sencillo), lo que no cuesta hacerlo, lo que no implica cuestionarse nada, lo que no permite emocionarse; el sentir andaluz no es sino el último clavo al que el creyente se aferra...el que siempre está ardiendo. Cuando se aplaude a un crucificado y algunos consideran abominable, incluso grotesco, que se grite Guapa a una Macarena que es lo más hermoso que Dios concedió al hombre crear con sus manos; no están sino separándose de lo que temen... Sevilla no aplaude al Dios muerto que temía Machado en su saeta al Cristo de Los Gitanos, no quiere el Cristo con sangre en las manos, como el poeta creía. Sevilla sabe que el hombre que lucha entre vida y muerte en los ojos desgarrados por el tiempo del Cachorro, termina en la gloriosa mañana de Santa Marina: la ciudad acoge al héroe y al Dios en sus brazos para llevarlo dentro durante un año más.
Por eso, en un tiempo en el que los que se creen que van a cambiar el mundo renuncian a sus raíces para meterse en el fango de una globalización de la que se creen exentos, en una era en la que la belleza no es más que el símbolo del poder, en la que Dios es de nuevo crucificado... en un tiempo así, cada año Sevilla vuelve al siglo XVI, al eterno momento de la Víspera, a ese segundo en el que sabemos que algo mágico sucede, y que cubre de sol reluciente y glorioso cada adoquín de una ciudad atravesada de amor por las espadañas de sus Iglesias. Sevilla vuelve a sembrar de Esperanza cada Madrugá, doblemente esperanza para una noche en la que la muerte no es el final, en la que la muerte no es más que el principio. Morir para nacer. Dos Esperanzas que vienen, fíjese usted, de los barrios obreros y republicanos de la Guerra Civil: Macarena y Triana. ¿Se puede ser más valiente, como aquella Estrella que salió entre las bombas en la primavera que dividió España con el hachazo cruel de la guerra?
Sinceramente, quiero seguir viviendo nuevas Semanas de Gloria. Quiero ver nuevos nazarenitos en el Salvador, vestidos de blanco entre un clamor de palmas. Quiero que haya gente que mande callar a los charlatanes cuando pasa por el Museo el Señor de Sevilla. Quiero escuchar a la gente pobre de la Alameda, a los pescaderos de la calle Feria, a las prostitutas, y a los renglones torcidos de Dios gritar a la Reina de San Gil "Guapa", la forma más hermosa de decir "Dios te Salve". Quiero que el rostro de un Dios victorioso me haga llorar en la calle Francos, cuando siento que el paso se abalanza sobre mí. Quiero sentir las diferencias sutiles que hacen distinta cada Semana Santa.
Porque el hombre que renuncia a sus tradiciones y a sus raíces, está renunciando a lo que es. Cargamos con nuestro pasado toda la vida: valorémoslo al menos, como se merece. Lo que hace genuina a Sevilla es que los sevillanos sean capaces de mantener lo que la hace única. ¿De qué nos sirve llamarnos Sevilla si somos igual que miles de ciudades en el mundo...?
Aquí os dejo con la defensa de mi cultura, que es lo más grande que me dieron al nacer, y que es lo más importante que quiero transmitir a mis hijos. Magnífica estación de penitencia de Sevilla al mismísimo corazón de La Ciudad. Hasta la próxima esquina llena de embrujo, sevillanos...
Sevilla en una semana se convierte en la puerta directa a la Gloria, en el arco hermoso y albero de Feria de la Macarena, por el que se llega bien recto al corazón de la ciudad. Igual que llega la emoción del niño cuando te pones bien el nudo de la corbata el Domingo de Ramos por la mañanita, aparece la nostalgia cuando en la tarde del Domingo de Resurrección, los toros en la Maestranza cierran de media verónica el Evangelio según Sevilla.
Chorreadas las velas en los pasos de palio, marchitos los lirios y los claveles en la manta que alfombra los pies del crucificado, manchadas de cera las túnicas de los nazarenos que fueron antorcha viva en la madrugada. Ya sólo queda lo que añora siempre la Ciudad: el eterno segundo de la Víspera, ese año completo en el que la mente se vuelve a aquel momento vivido, a aquella saeta en el silencio de un balcón engalanado, a la marcha que siempre te pone los vellos de punta, al grito del capataz que se deja la voz en cada levantá... al sueño del sevillano de que ya queda menos para un nuevo y soleado Domingo de Ramos.
En esta semana de la Gloria me encuentro a menudo con gente que desprecia de una manera ignorante lo que la Semana Santa andaluza significa. En una sociedad minimalista en la que se reivindica lo simple (que no lo sencillo), lo que no cuesta hacerlo, lo que no implica cuestionarse nada, lo que no permite emocionarse; el sentir andaluz no es sino el último clavo al que el creyente se aferra...el que siempre está ardiendo. Cuando se aplaude a un crucificado y algunos consideran abominable, incluso grotesco, que se grite Guapa a una Macarena que es lo más hermoso que Dios concedió al hombre crear con sus manos; no están sino separándose de lo que temen... Sevilla no aplaude al Dios muerto que temía Machado en su saeta al Cristo de Los Gitanos, no quiere el Cristo con sangre en las manos, como el poeta creía. Sevilla sabe que el hombre que lucha entre vida y muerte en los ojos desgarrados por el tiempo del Cachorro, termina en la gloriosa mañana de Santa Marina: la ciudad acoge al héroe y al Dios en sus brazos para llevarlo dentro durante un año más.
Por eso, en un tiempo en el que los que se creen que van a cambiar el mundo renuncian a sus raíces para meterse en el fango de una globalización de la que se creen exentos, en una era en la que la belleza no es más que el símbolo del poder, en la que Dios es de nuevo crucificado... en un tiempo así, cada año Sevilla vuelve al siglo XVI, al eterno momento de la Víspera, a ese segundo en el que sabemos que algo mágico sucede, y que cubre de sol reluciente y glorioso cada adoquín de una ciudad atravesada de amor por las espadañas de sus Iglesias. Sevilla vuelve a sembrar de Esperanza cada Madrugá, doblemente esperanza para una noche en la que la muerte no es el final, en la que la muerte no es más que el principio. Morir para nacer. Dos Esperanzas que vienen, fíjese usted, de los barrios obreros y republicanos de la Guerra Civil: Macarena y Triana. ¿Se puede ser más valiente, como aquella Estrella que salió entre las bombas en la primavera que dividió España con el hachazo cruel de la guerra?
Sinceramente, quiero seguir viviendo nuevas Semanas de Gloria. Quiero ver nuevos nazarenitos en el Salvador, vestidos de blanco entre un clamor de palmas. Quiero que haya gente que mande callar a los charlatanes cuando pasa por el Museo el Señor de Sevilla. Quiero escuchar a la gente pobre de la Alameda, a los pescaderos de la calle Feria, a las prostitutas, y a los renglones torcidos de Dios gritar a la Reina de San Gil "Guapa", la forma más hermosa de decir "Dios te Salve". Quiero que el rostro de un Dios victorioso me haga llorar en la calle Francos, cuando siento que el paso se abalanza sobre mí. Quiero sentir las diferencias sutiles que hacen distinta cada Semana Santa.
Porque el hombre que renuncia a sus tradiciones y a sus raíces, está renunciando a lo que es. Cargamos con nuestro pasado toda la vida: valorémoslo al menos, como se merece. Lo que hace genuina a Sevilla es que los sevillanos sean capaces de mantener lo que la hace única. ¿De qué nos sirve llamarnos Sevilla si somos igual que miles de ciudades en el mundo...?
Aquí os dejo con la defensa de mi cultura, que es lo más grande que me dieron al nacer, y que es lo más importante que quiero transmitir a mis hijos. Magnífica estación de penitencia de Sevilla al mismísimo corazón de La Ciudad. Hasta la próxima esquina llena de embrujo, sevillanos...
miércoles, 12 de marzo de 2008
La teoría del suicidio
Hace ahora más de cuatro años, cuando entré por primera vez a una clase en la facultad, fue el primer momento en el que me sentí idiota de remate.
Tras los nervios de las presentaciones, y darme cuenta de que en verdad, amigos lo que se dice amigos, no tenía; acudí en actitud responsable a mi primera clase de Teoría de la Comunicación. Un profesor de apellido Serrato, uno de los pocos que ha conseguido maravillarme desde que crucé el umbral de la Facultad de Comunicación de Sevilla, con su tono distendido entre Matías Prats y un Hemingway al que se le cogía en día bueno, daba su primera clase demostrándonos que la verdad no existe. Su discurso se enmarañaba en reminiscencias a la cultura pop, al cómic, a la música rock y a las corrientes de pensamiento europeas de la etapa de la Escuela de Frankfurt. Era fascinante para un chico que salía de un colegio en el que todo era siempre rutinario, escuchar hablar de temas que en la vida habían pasado por su cabeza, pero que eran apasionantes. Ir a clase era más un deseo que una obligación.
Recuerdo que en una de aquellas clases, uno de mis compañeros a los que no conocía (como a tantos otros) levantó la mano para interactuar con el Sr. Serrato, y en su turno preguntó si lo que explicaba tenía relación con las tesis del suicidio de nosequé autor, que a mi me sonó a chino. En ese momento, y viendo que el profesor le contestaba, me dí cuenta que aquel tío entendía de lo que se estaba hablando. Y me pregunté a qué había dedicado mi vida durante tantos años...
Lo peor es que en los días sucesivos, personas más o menos pintorescas, continuaron con la costumbre de interactuar con el profesor, y a cada comentario, yo me sentía más inferior a la clase. Cada libro o película que nombraba Serrato me la sacaba de la biblioteca. Intentaba comprender lo que hay detrás del mensaje oficial del lenguaje cinematográfico, descifrar intenciones ocultas en la música de las vanguardias, tomarme el movimiento rock como toda una ceremonia... Intenté transformar mi pequeña y cerrada mente en un baúl de ideas abierto a todo lo que pudiera enriquecerme. Y hasta hoy.
Si no hubiera sido por aquel chico de las tesis del suicidio, posiblemente hoy sería un pazguato como aquel Miguel que llegó a clase y le dió miedo volver al día siguiente porque todo era nuevo y desconcertante. Ahora se que nada es blanco o negro, y que las cosas no siempre son lo que parecen. Quién me iba a decir a mi, por ejemplo, que Romeo y Julieta encerraba un grito de auxilio contra los matrimonios concertados...
Si de algo sirvieron las clases de Serrato fueron para pensar...en realidad no sé de que iba muy bien la asignatura, porque el maestro se desviaba demasiado, pero hoy sé que fueron posiblemente las mejores que he dado entre los muros de la facultad, aunque no todos opinen lo mismo. Si hoy soy capaz de mirar con curiosidad todo lo que existe y ver más allá, fue gracias a aquel loco que creyóque antes que conocer el modelo de Jakobson, debíamos darnos cuenta de que no sabemos nada del mundo que creemos que conocemos...
jueves, 6 de marzo de 2008
Cada dos minutos...

Una canción de DespistaoS dice que cada dos minutos cambia de opinión... Eso es precisamente lo que le sucede a esa gran parte de la población que se encuentra estos días ante la duda de a quién destinar el voto.
Desde el PSOE Zapatero nos pide el voto "con todas nuestras fuerzas", después de habernos convencido de que nos daba "motivos para creer" en una nueva legislatura. El caso es que he podido saber por un amigo "abogaducho"(con cariño) que tengo, que los socialistas temen un alto nivel de abstención el próximo domingo, ya que cuando se ha producido en otras elecciones este caso, el PP ha sido el que ha salido reforzado, ya que los no-votantes benefician a los populares. De ahí ese interés a que votemos como si nos fuera la vida en ello. De ahí el vídeo de la viejecita que es arrastrada por su hijo desde el pueblo sólo para votar a su adorado partido conservador...
Por otro lado, Rajoy nos pide votar con cabeza y corazón. Probablemente reitera con este mensaje la idea de que Zapatero es un descerebrado, y que su Gobierno, aparte de pies, tampoco tiene cabeza...por lo que él nos propone una bien amueblada, aunque según he podido comprobar, con un programa bastante más ambiguo que el de los socialistas. En apartados como el cambio climático, propone ideas, pero de las que no sabemos si son o no partícipes los populares, o aparecen en el programa porque DEBEN aparecer. En el ámbito del cambio, creo que podría ser interesante ver gobernar de nuevo a los populares, pero por comprobar si la dureza de este último año era la crueldad mostrada por su propia naturaleza, o un simple teatro para dar la sensación de una oposición rígida y un Gobierno al que se le caen los palos del sombrajo. Me gustaría ver si Rajoy puede ser buen gobernante, como ha mostrado en etapas eficientes en el gobierno de Aznar, o si se ha convertido en marioneta del partido al servicio de una ideología que en los círculos de la opinión pública aparece como ligeramente radical.
En cuanto a Rosa Díez...pues no se sabe muy bien de que va su partido...Yo creo que en cierto modo, ni siquiera ella lo tiene claro. Está claro que buscan un sitio en el que hacer frente a los dos grandes partidos, pero permitidme cierto escepticismo, porque puede que dentro de unos años UPD ya no se presente a las elecciones...no, desde luego, si sigue como ahora. Es un afán de quedar bien con todos: un poco de extremismo, una carta de derechos a la "socialista" y el ideal patriótico de los populares. Un remix para convencer a los que se marean entre tanto cartel.
Los demás candidatos...pues creo que no merece la pena ni mencionarlos...claro que votarlos es muy válido y lo respeto enormemente, pero a día de hoy están desplazados irremediablemente de la élite política nacional. Quizá algún día cambien las cosas.
Ahora sólo dejaros con una idea: no hay voto más útil que el que se arroja en la urna convencido de lo que se vota, creyendo en un futuro y en un modelo de vida, sea cual sea el partido que lo lleve a cabo. Feliz fin de campaña!
Desde el PSOE Zapatero nos pide el voto "con todas nuestras fuerzas", después de habernos convencido de que nos daba "motivos para creer" en una nueva legislatura. El caso es que he podido saber por un amigo "abogaducho"(con cariño) que tengo, que los socialistas temen un alto nivel de abstención el próximo domingo, ya que cuando se ha producido en otras elecciones este caso, el PP ha sido el que ha salido reforzado, ya que los no-votantes benefician a los populares. De ahí ese interés a que votemos como si nos fuera la vida en ello. De ahí el vídeo de la viejecita que es arrastrada por su hijo desde el pueblo sólo para votar a su adorado partido conservador...
Por otro lado, Rajoy nos pide votar con cabeza y corazón. Probablemente reitera con este mensaje la idea de que Zapatero es un descerebrado, y que su Gobierno, aparte de pies, tampoco tiene cabeza...por lo que él nos propone una bien amueblada, aunque según he podido comprobar, con un programa bastante más ambiguo que el de los socialistas. En apartados como el cambio climático, propone ideas, pero de las que no sabemos si son o no partícipes los populares, o aparecen en el programa porque DEBEN aparecer. En el ámbito del cambio, creo que podría ser interesante ver gobernar de nuevo a los populares, pero por comprobar si la dureza de este último año era la crueldad mostrada por su propia naturaleza, o un simple teatro para dar la sensación de una oposición rígida y un Gobierno al que se le caen los palos del sombrajo. Me gustaría ver si Rajoy puede ser buen gobernante, como ha mostrado en etapas eficientes en el gobierno de Aznar, o si se ha convertido en marioneta del partido al servicio de una ideología que en los círculos de la opinión pública aparece como ligeramente radical.
En cuanto a Rosa Díez...pues no se sabe muy bien de que va su partido...Yo creo que en cierto modo, ni siquiera ella lo tiene claro. Está claro que buscan un sitio en el que hacer frente a los dos grandes partidos, pero permitidme cierto escepticismo, porque puede que dentro de unos años UPD ya no se presente a las elecciones...no, desde luego, si sigue como ahora. Es un afán de quedar bien con todos: un poco de extremismo, una carta de derechos a la "socialista" y el ideal patriótico de los populares. Un remix para convencer a los que se marean entre tanto cartel.
Los demás candidatos...pues creo que no merece la pena ni mencionarlos...claro que votarlos es muy válido y lo respeto enormemente, pero a día de hoy están desplazados irremediablemente de la élite política nacional. Quizá algún día cambien las cosas.
Ahora sólo dejaros con una idea: no hay voto más útil que el que se arroja en la urna convencido de lo que se vota, creyendo en un futuro y en un modelo de vida, sea cual sea el partido que lo lleve a cabo. Feliz fin de campaña!
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