sábado, 2 de enero de 2010

Risk

Comienza el 2010. Este año ni lo dudé. Desde el principio sabía que quería rememorar aquel fin de año de "El misterioso caso de la puerta quebrada", que nos llevó a una actividad detectivesca que terminó con final feliz y un desembolso de billetitos por cabeza para comprar una puerta nueva al cuarto de baño del chalet del Chino. Desde que sonó el teléfono en casa el día 28, ya sabía que el adiós al 2009 lo pasaría en la casa de la carretera de Coria.

Lo que sí que se constata es que cada año somos menos y cada año estamos más acomodados en eso que podríamos llamar madurez (¿realmente podemos llamarla así? ¿no sería más correcto acomode?). Ni me molesta ni me deja de molestar... en cierto modo pienso que muchas veces en determinados acontecimientos tienen que estar los que tienen que estar. Del año pasado que yo recuerde, sólo añoro a Lora y Laura (curioso, acabo de darme cuenta de que si lees Laura en francés, se pronuncia Lora... cosas del destino), y me consta que ellos también estaban donde tenían que estar.

Lo cierto es que, debido a un retraso en la llegada de las niñas, sólo Peri, Pinilla, Chino y yo partimos hacia el chalet. Llegamos en el más absoluto silencio. Somos 4 pero por ahora no hace falta más. A lo tonto a lo tonto, nos llevamos un buen rato con la música puesta y jugando con los numerosos globos que hay repartidos por el suelo (tanta madurez y seguimos con la bonita costumbre de entretenernos con lo más sencillo). La noche se desvirtúa en espera de Cristina y Samara, y empezamos con un juego que he visto cada Navidad anunciado en los catálogos, pero al que admito que nunca he jugado.

El Risk es la señal inequívoca de que éste es un fin de año distinto a todos los anteriores. De nuevo volviendo a la traducción (Cristina bien sabe de esto), el nombre del juego significa 'riesgo' en inglés. El riesgo de lanzar toda tu artillería contra la adversidad para lograr tus objetivos, sabiendo que puedes salir herido en la batalla y que no será fácil. Riesgos como los que he decidido correr en este 2010, el Risk simboliza que nunca es tarde para aprender a lanzarse a la piscina, que siempre hay oportunidades para aquel que realmente desea cumplir lo que quiere en la vida.

Y en lugar de un desfase sonado, una fiesta memorable y a la vez olvidada y llena de lagunas por el alcohol, esto ha sido un encuentro lleno de algo para mí mucho más valioso: normalidad. Todo lo que ha pasado ha sido natural, sin artificios ni enrevesados preparativos. Yo no quería una fiesta tremenda, ni el lugar me importaba, ni el frío de nuestra habitación que el Peri ha acertado a denominar la cripta, ni me molestaban las horas muertas en el salón. Nada.

Me quedo con los gestos naturales, con los momentos que no se planean, con las frases que se dicen sin pensar pero que esta cabeza mía bibliotecaria por defecto, selecciona, clasifica y almacena. Quizá no recuerde dentro de unos años lo que bebimos o lo que comimos, ni la música que bailamos, pero sí me quedaré con esos reflejos de normalidad, los que me recuerdan por qué vuelvo cada fin de año, cada día de la cabalgata y cada Domingo de Ramos al lado de la gente que me vió crecer.

Recordaré de estos días lo entrañable, porque realmente no ha habido nada que no lo haya sido. A su modo, al modo tranquileo-bohemieo (Peri, te robo el término) todo ha sido perfecto, en ningún momento me he acordado que llevaba un libro en la mochila por si acaso. Me quedaré con la barbacoa-chimenea y con los silencios mirando el fuego con este "Peri light 0,0" que tanto me gusta; me quedaré con cocinar a la luz de las velas porque no hay luz en la cocina con Samara y Cristina; con desvelar mi objetivo en la segunda tirada del Risk porque a mi no me sale eso de ser estratega; con el Chino preguntándome sin cesar si quiero otra de esas Lager que se desenroscan en lugar de abrirse con abridor; con Guillermo mientras sacamos los acordes de las canciones con la guitarra, como gramolas andantes, no en vano tiene oído absoluto; con el rato haciendo balance de nuestras vidas, contándole batallitas a Cristina de nuestra infancia frente a la chimenea; con la Princess de Samara compitiendo con el amor propio del Peri que iba a encender la barbacoa de carbón sí o sí; con el Pinilla cantando la canción de "Mocasines saltarines" del Sr. Burns; con mi función de diccionario pedante diciendo palabras como "territorio limítrofe" o "crepitar de la leña"... y muchísimos momentos más, pero todos buenos.

Este fin de año podría haber sido un fracaso si no hubiese sido este Miguelito de ahora mismo el que ha ido. Quizá hace unos años me hubiese parecido que había echado a perder 2 días, pero no en este momento. He llegado a casa con una sensación de tranquilidad, de confianza y de confort. A pesar del frío, de tener en la cabeza metido el CD de Alejandro Sanz de tantas veces que lo ha puesto Cris de arriba a abajo, de pincharnos con los rosales para coger la leña, de traer toda la ropa ahumada y el pelo encrespado debido a la ausencia de agua caliente, para mí todo ha sido perfecto. Entiendo que el Chino no se haya creído que me lo he pasado "muy bien" tal y cómo le he dicho en el coche de vuelta, porque no ha sido este un fin de año al uso, pero es que para mí todo ha sido mejor que la idea preconcebida que tenía en la cabeza. Un fin de año de 7 personas pero del que no cambio nada. Ha sido más perfecto que muchas nocheviejas del pasado, y lo único que hemos hecho ha sido ser naturales, lo que me ha permitido empaparme de todas esas frases, gestos, chistes e historias que no tendré a partir del 16 de enero.

A veces, las cosas te sorprenden y por eso escribo. Yo, que abuso en determinadas ocasiones de un lenguaje complicado y una expresión barroca, hoy me siento desarmado, pero enorgullecido por la lección aprendida. A veces la esencia, lo sencillo, lo puro, una simple charla frente al fuego, una partida a un juego de mesa o preparar una cena, puede ser lo que necesitas, lo demás es todo adorno y artificio, que al fin y al cabo no hacen otra cosa que esconder y camuflar lo que realmente quieres, que en este caso era poder pasar unas horas ajenos del mundo con aquellos a los que llamo demasiado poco pero que nunca han dejado de estar ahí.

Sinceramente, no creo que el año que viene seamos menos. Creo que seremos más, aunque no muchos. El grupo se ha cerrado prácticamente y creo que la alineación no permite más retoques, somos un Dream Team, y como decís vosotros, lo firmo.

2 comentarios:

Lord dijo...

Me ha encantado!! el año ke viene no me lo pierdo!! yo tambien os eche de menos, un abrazo!!

Bea dijo...

pekeño miguelito..
Aunque no son hora, estaba dando vueltas por el tuenti y llegué a tu perfil...vi el enlace de tu blog que hacía ya un tiempo no leia..así q entré y he empezado a leer por lo primero, tu fin de año.
Y es que realmente los planes menos planeados y más sencillos, siempre q estén bien acompañados..siempre son y serán los mejores,
un beso grande grande, y espero verte antes del 16 , q t vas.
Yo m voy el 26,ya tengo mi vuelo a Bruselas! y la semana q viene estoy en el curso en Osuna, de lunes a jueves.., pero un hueco sacaremos no?
muua